La primera dama estadounidense, Michelle Obama, negó hoy que transmita sus desavenencias directamente a los consejeros del presidente, en respuesta a los supuestos choques que habría tenido con el entorno político de su marido.
"Yo no iría a Rahm (Emanuel, exjefe de Gabinete de la Casa Blanca) sobre algo que me gustaría hablar con mi marido, ¿no?. Si no estuviera de acuerdo con algo, me gustaría hablar con mi marido sobre ello", aseguró en una entrevista a la cadena de televisión CBS.
Michelle respondió así al contenido del libro "The Obamas", de la periodista Jodi Kantor, publicado esta semana y que retrata las tensiones e incomodidades de la primera dama con el equipo político de su marido, especialmente con consejeros como el exjefe de Gabinete de la Casa Blanca y actual alcalde de Chicago, Rahm Emanuel.
La primera dama se presentó como "el mejor aliado" del presidente Barack Obama y una de las "docenas" de personas que lo asesoran.
Michelle Obama alegó que no es experta "en la mayoría de los temas que trata a diario" el presidente estadounidense, pero subrayó que mantiene "conversaciones y debates" con él.
"Es verdad que hablo con toda franqueza con mi esposo acerca de cómo me siento, pero este es el tipo de relación que tenemos", agregó.
El libro realiza un vívido retrato de las tensiones entre el Ala Oeste (zona oficial y de trabajo) y el Ala Este (zona privada, donde reside la familia presidencial), con Michelle Obama como punta de lanza de estos choques.
"A menudo ella era más dura con el equipo de asesores de su marido que el propio presidente, llegando incluso a instarle a sustituirlos, y las tensiones crecieron de manera tan grave que uno de los consejeros principales explotó en una reunión en 2010, maldiciendo a la primera dama", subraya Kantor.
La periodista, que basa su libro en decenas de entrevistas con asesores presidenciales y amigos de los Obama, revela que la dificultad para conseguir que Michelle Obama participara en eventos oficiales se convirtió en un chiste interno en la Casa Blanca.
El relato explica, asimismo, los problemas de la primera dama para asumir su nuevo rol y la constante atención mediática.
"Mientras que el presidente encuentra Camp David (la residencia de veraneo presidencial) artificial y distante, a ella le encanta porque puede deambular libremente sin curiosos fotógrafos", agrega Kantor.
"Michelle Obama es una esposa solidaria pero a menudo ansiosa, recelosa del pensamiento político convencional, una figura rompedora que ha sentido agudamente las presiones y posibilidades de ser la primera afroamericana en su posición", indica Kantor, periodista del New York Times.