El ministro argentino de Economía, Amado Boudou, reiteró hoy desde Washington que su país no aceptará condicionamientos a su política económica, al rechazar una eventual revisión de sus cuentas por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"No vinimos aquí a buscar una revisión del artículo IV", que faculta al FMI a monitorear las cuentas públicas de sus países miembros, "sino a reuniones con el G-20 y el G-24", destacó Boudou en declaraciones desde Washington a radio América de Buenos Aires.
"Si no, parece que todo se circunscribe a ello y ésa no es la realidad", apuntó.
Amado Boudou respondió de esta forma al "número dos" del FMI, John Lipsky, quien este jueves dijo que Argentina, como el resto de los miembros de la entidad, está obligada a permitir la revisión de su economía y aseguró que esperaba llegar para ello a un acuerdo "en un tiempo razonable".
El ministro sostuvo que en sus reuniones de ayer y hoy en Washington "hay varias discusiones: una central, que tiene que ver con cómo se toman las decisiones dentro del Fondo, y otra vinculada con cambios en la pluralidad de ideas dentro de la gerencia del organismo, para que no haya recetas únicas".
"Hay un grupo de países que está dentro de la misma sintonía e incluso ayer China salió más fuerte que nosotros al decir que el FMI ha perdido capacidad de representatividad porque no había pronosticado la crisis de Estados Unidos", recordó.
Aseguró que Argentina "no está sola" en estas reclamaciones y citó entre los países que acompañan esta posición a Brasil, India y China, entre otros.
Argentina no permite que el Fondo lleve a cabo revisiones periódicas desde 2006, después de que cancelara sus deudas con la entidad.
El Gobierno y el organismo internacional negocian desde hace más de un año de qué forma éste podría llevar a cabo ese análisis, que incluiría la visita de un grupo de expertos a Buenos Aires para entrevistarse con las autoridades, analistas y miembros de la sociedad civil.
Argentina, que ha lanzado una nueva oferta de canje de su deuda en mora, es el único país del Grupo de los 20 que no somete su economía a la revisión anual del FMI.