El receptor puertorriqueño de los Vigilantes de Texas, Bengie Molina, podría abandonar las Grandes Ligas después de concluida la Serie Mundial que su equipo disputará a partir de mañana contra los Gigantes de San Francisco.
Molina, quien está en la peculiar situación de que se llevará un anillo de campeón incluso si los Vigilantes pierden, debido a que cumplió al menos 50 juegos oficiales para los Gigantes, dejó entrever que contempla su retirada al concluir esta campaña.
"Irme de las Grandes Ligas es una posibilidad. En este momento puedo decir que la posibilidad más fuerte es retirarme que seguir", dijo Molina antes de un entrenamiento de los Vigilantes, que a partir de mañana inician la disputa en el Clásico de Otoño.
Agrego que "no quiero asegurar nada porque siempre puede pasar algo durante el invierno, pero la respuesta ahora mismo es que sí me voy", sostuvo.
Molina, cuyos hermanos José y Yadier también juegan como receptores, inició la presente temporada jugando para los Gigantes, el equipo al que enfrentará a partir de mañana en la serie que se jugará al mejor de siete.
El objetivo de Molina era que los Gigantes le ofrecieran un acuerdo por varias temporadas, pero el equipo desistió de esa idea y el receptor renovó contrato por 4.5 millones de dólares para solo una cuarta campaña.
Los Gigantes decidieron transferirle el 1 de julio para darle la titularidad en la receptoría a Buster Posey, su prospecto más cotizado.
Molina ya tiene experiencia en el Clásico de Otoño después de haber jugado tres fases finales para los Angelinos de Los Ángeles, con quienes ganó la Serie Mundial en el 2002.