MOP**El ministro más asoleado del fin de semana, y no por efecto de los rayos de luz del planeta rey, sino por las críticas de las decenas de miles de automovilistas que viajaron al interior, ha de haber sido el de Obras Públicas. Y es que, en cantidad y calidad de cráteres, nuestra Interamericana nada tiene que envidiar a las vistas enviadas desde el planeta Marte por el vehículo que hizo aterrizar la NASA en su superficie hace pocos días. Aquello era atroz.
VÍA**Un pariente afectado, que lo estima, comentaba desesperado: "Le sugeriré que, a falta de brea, los rellene de piedras. ¡Pero por Dios que les eche algo!". Buena intención, pero mala idea. Las llantas de los carros dispararían las piedras como proyectiles y alguien podría salir herido. De hecho, por varios trechos, la vía de cuatro carriles quedaba reducida a dos; porque por efecto de los vehículos más pesados que usan los carriles exteriores, éstos están en peor estado.
POLICÍA**Y cuando no son los baches, es la policía. En todas las garitas por donde pasa esa vía, esto es, Antón, Río Hato y Capira, a algún gracioso se le ocurrió bloquear con conos naranja de tránsito uno de los carriles. Consecuencia: tranques descomunales, vehículos cambiando de uno a otro lado abruptamente, choques, etc. Si fuera que estuvieran persiguiendo a alguien, se comprendería. Pero no. Se trata del puro y simple afán de fastidiar. Y claro, los turistas atónitos.