El Gobierno de Bolivia busca aliados para lograr que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) despenalice en enero próximo el "acullicu" o masticado de la hoja de coca, informó hoy el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera.
"Con el presidente estamos defendiendo, estamos reuniéndonos con los Gobiernos, con los cancilleres para que se preserve y se defienda ese, nuestro acullicu", dijo Linera al inaugurar un congreso de organizaciones campesinas de la zona de los Yungas de La Paz.
Aseguró que el Gobierno boliviano "está consiguiendo aliados" para que la costumbre de masticar coca (que en lenguas indígenas es acullicu o pijcheo), tradicional en el altiplano andino, sea despenalizada por las Naciones Unidas en una votación que se realizará en Viena el siguiente mes.
En una convención de la ONU, celebrada en 1961, se incluyó la hoja de coca en una lista de estupefacientes y se instó a acabar con su uso tradicional en un plazo de 25 años.
Desde que llegó a la presidencia por primera vez en 2006, Evo Morales ha gestionado ante la Comisión de Estupefacientes del organismo la reversión de esa medida, sin obtener resultados hasta el momento.
Linera volvió a defender hoy el uso tradicional de la coca al asegurar que existen informes científicos que señalan que la planta se consumía con fines médicos y rituales desde hace 8.000 años.
"Le decimos al mundo que vamos a seguir pijchando (masticando coca) y consumiendo por otros 8.000 años más, vamos a garantizar lo que es nuestro (...) No nos pueden quitar el acullicu, eso pertenece a nuestra cultura, es nuestra raíz, es como nuestra sangre", agregó.
Pidió a los productores de coca de los Yungas que acepten y apoyen las políticas de Morales para eliminar y frenar la expansión de los cultivos ilegales de la planta porque, según dijo, este asunto es utilizado por la oposición para "atacar" al Ejecutivo.
La coca tiene usos culturales, industriales y medicinales en Bolivia, pero también es desviada a la fabricación de cocaína.
La Constitución promulgada por Morales en 2009, reconoce a la coca como "patrimonio cultural" del Estado, y sostiene que "en su estado natural no es estupefaciente".