El presidente boliviano, Evo Morales, y la máxima organización sindical del país celebraron hoy por separado el Día del Trabajo, dejando patente su alejamiento tras las intensas protestas sindicales de abril por una mejora salarial.
El mandatario asistió a actos en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, y en el pueblo minero de Huanuni (Oruro, oeste), donde él y trabajadores de empresas estatales aclamaron a la Central Obrera Boliviana (COB) en ausencia de sus principales dirigentes.
En ambos lugares, Morales destacó que los petroleros y mineros estatales no han reclamado aumentos salariales porque, según dijo, están "comprometidos con sus empresas y la patria".
"Los obreros y los originarios (indígenas), los verdaderos trabajadores, los dirigentes que tienen conciencia ideológica, política y cultural, no podemos ser instrumentos del capitalismo, del imperialismo, del neoliberalismo", dijo en Huanuni.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, pidió en el mismo acto al sindicato de la Empresa Minera Huanuni, estatal, liderar a la federación de mineros y a la COB, para "concienciar" a los trabajadores sobre la importancia de defender al Estado.
La COB pidió esta semana revocar el mandato de Linera y la renuncia de dos ministros, acusando a los tres de contribuir al enfrentamiento y no aportaron soluciones a la demanda de un aumento salarial mayor y más general que el 10 % decretado por Morales en febrero, inicialmente solo para cuatro sectores clave.
Durante dos semanas de disturbios, el Gobierno acusó a los líderes de la Central, antes aliados de Morales, de "reaccionarios" y "portavoces de la derecha", entre otros calificativos similares, y ayer rechazó su petición de anular el mandato a Linera.
Mientras Morales festejaba el Primero de Mayo con los trabajadores estatales, en La Paz marcharon decenas de empleados de la salud, maestros y trabajadores fabriles, entre otros, encabezados por el minero Pedro Montes, máximo dirigente de la COB.
Montes calificó de "contundente" la marcha, en declaraciones a Efe, y evitó referirse a su ausencia en los actos oficiales, a diferencia de años anteriores en los que acompañó a Morales cuando nacionalizó empresas petroleras, de telecomunicaciones y eléctricas.
Otro dirigente sindical, Ramiro Condori, aseguró a medios locales que la COB apoya al mandatario, "pero no a su gabinete", porque los ministros "están cometiendo errores".
Morales decretó hoy aumentos salariales para los obreros de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y los de la mina Huanuni, nacionalizada en octubre de 2006.
Según lo acordado con la COB, también emitió un decreto para derogar otra norma de 1985 que el Gobierno y los sindicatos consideran emblemática de la aplicación de políticas neoliberales.
En El Alto, celebró los cinco años de la nacionalización de los hidrocarburos, por la que YPFB asumió el control de empresas administradas por la hispano argentina Repsol YPF, la brasileña Petrobras, la holandesa Shell y la británica Ashmore, entre otras.
El presidente de YPFB, Carlos Villegas, destacó que los ingresos para Bolivia sumaron 9.494 millones de dólares en estos cinco años.
Villegas reconoció que una de las "sombras" del proceso ha sido la caída de la producción de petróleo, y calificó de "sorpresa" el descenso de las reservas probadas de gas hasta 9,94 billones de pies cúbicos, un tercio de la cifra oficial que se divulgó en 2005.
Morales admitió que está pendiente "la industrialización del gas", una de sus promesas electorales, y reconoció que "no había sido tan sencillo dar valor agregado" a ese recurso.