Rusia, Alemania y Francia apostaron ayer en San Petersburgo por una fórmula que refrende el protagonismo de la ONU en la reconstrucción de Irak y evite “un nuevo acuerdo de Yalta” de reparto del mundo tras la caída del régimen iraquí.
Los presidentes ruso, Vladimir Putin, y francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schroeder, se reunieron ayer en la antigua capital imperial para debatir la posguerra en Irak, en la que opinan que la ONU debe desempeñar un papel central.
“Un ‘nuevo Yalta’ no se corresponde con mi visión de cómo se ha de construir el sistema de seguridad de este nuevo mundo”, declaró Putin en referencia al pacto entre Churchill, Stalin y Roosevelt que selló el nuevo mapa internacional al final de la II Guerra Mundial.
“No necesitamos un Yalta ni un nuevo orden. Sencillamente hay que respetar la Carta de la ONU”, añadió Schroeder en sintonía con Putin, antes de que se les sumara el líder francés.
Putin y Schroeder rechazaron que un sólo país sea el que dicte las normas en el mundo e insistieron en que “sólo contando con la ONU se debe perfeccionar, y no destruir, el sistema de seguridad para adaptarlo a la nueva realidad”.
Schroeder admitió que la crisis iraquí ha puesto de manifiesto la necesidad de reformar Naciones Unidas, pero sin renunciar al sistema legal construido en torno a este organismo.