El presidente de Uruguay, José Mujica, pidió hoy disculpas a los familiares de los presos fallecidos el jueves en un incendio en una cárcel de la ciudad de Rocha, en el este del país, al parecer agravado por las precarias condiciones del penal.
"No podemos ocultar la dolorosa responsabilidad que nos toca y nos corresponde", dijo Mujica en su programa de radio en la emisora M24, que se emite los martes y viernes.
"En esta hora de dolor, aunque nada le resuelve a nadie y no me puedo retrotraer en el tiempo, no puedo hacer otra cosa que urgir todo lo que se ha hecho y lo que se está intentando para que estas cosas no pasen, y pedirle disculpas a aquellos familiares que se sienten hondamente convulsionados y doloridos", agregó.
El mandatario, que recientemente envió un proyecto de ley al Parlamento para mejorar la situación de las cárceles, calificó de "penoso" el sistema penitenciario y admitió que los mecanismos de transferencia de fondos públicos en el país necesitan "hondas modificaciones".
"Yo sé que los presos pueden no preocupar, pero sabemos que cualquiera en un estado de derecho puede terminar preso en alguna etapa y no hay que concebir que un tropezón es igual a una caída definitiva", añadió.
La tragedia volvió a dejar en evidencia las precarias condiciones de los penales del país, tildadas de "infrahumanas" y de "insulto a la dignidad" por Naciones Unidas, que además las sitúa "entre las peores del mundo".
Las llamas se desataron de madrugada en una celda del bloque número dos de la cárcel de la ciudad de Rocha, próxima a la frontera con Brasil, al parecer a causa de un cortocircuito y el posterior contacto de la chispa con una manta.
Horas después de la tragedia, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se trasladó al lugar, donde reveló que, antes del incendio, el Ejecutivo de Montevideo analizaba clausurar la cárcel de Rocha.
Al grito de "asesinos" e "incompetentes", los familiares de las víctimas denunciaron en el lugar demoras de las autoridades en sofocar el fuego.
Desde que asumió el 1 de marzo pasado, Mujica ha expresado su deseo de cambiar el mapa penitenciario y mejorar los mecanismos de reinserción de los presos en un país en el que el 60 por ciento de los internos que salen libres reinciden con un delito mayor.
El presidente, al igual que Bonomi, estuvo varios años en la cárcel, y en duras condiciones, por su pertenencia a la guerrilla tupamara durante los convulsos años sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado en el país, la mayoría durante la dictadura militar (1973-1985).
Según las últimas estadísticas del Ministerio del Interior, las cárceles uruguayas tienen capacidad para un total de 6.443 reclusos pero en ellas conviven 8.863, lo que supone una densidad del 138 por ciento.
En 2009 el relator especial de la ONU sobre la Tortura, Manfred Nowak, denunció durante una visita al país que en las cárceles uruguayas se registran violaciones a los derechos humanos "a gran escala".