Mujica realiza el primer cambio ministerial para cerrar filas en el oficialismo


El presidente de Uruguay, José Mujica, realizó hoy el primer cambio en el gabinete al relevar a la ministra de Desarrollo Social por el de Salud Pública, en una aparente demostración de fuerza frente a las críticas a su gestión del ala más radical del oficialismo de izquierdas.


Dos días después de cumplir 500 días al frente del Ejecutivo, el exguerrillero de 76 años destituyó a la ministra Ana Vignoli, del Partido Comunista, en una sorpresiva rueda de prensa en la que informó también que el ministro Daniel Olesker ocupará el puesto vacante.


Olesker, que dejará la cartera de Salud a su viceministro, Jorge Venegas, es un economista al que Mujica encargará la coordinación de sus políticas sociales, vilipendiadas tanto por la oposición de derechas como por el Partido Comunista (PC), integrante de la heterogénea agrupación gobernante, el Frente Amplio (FA).


En un gesto simbólico, el jefe de Estado se presentó acompañado de su vicepresidente, el socialdemócrata Danilo Astori, artífice de la política económica de la izquierda desde que llegó por primera vez al poder en el país en 2005 de la mano de Tabaré Vázquez.


Astori y el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, están en el epicentro de las críticas del PC por un proyecto de ley oficialista que permitirá la entrada de capital privado a sectores estratégicos como la infraestructura y que puede ser ratificado este martes en la Cámara de Diputados.


En rechazo a la propuesta, el senador y líder comunista Alberto Lorier ha acusado al Gobierno de no cumplir con el programa del FA y la semana pasada abandonó la sala el día en que se votó la ley en el Senado.

 

Pese a que tiene el 3 por ciento del electorado frenteamplista y hasta hoy solamente tenía un ministerio, el que abandona Vignoli, el PC controla el plenario de la coalición oficialista y los sindicatos nacionales.


Además, en los últimos meses puso en un brete al Gobierno porque, gracias a su hegemonía en la cúpula del FA, forzó a los legisladores de la coalición a llevar adelante de forma infructuosa en el Parlamento un proyecto para anular la ley que dejó impunes los crímenes de Estado durante la dictadura (1973-1985).


Al anunciar hoy la destitución de Vignoli, Mujica dijo que a la ministra "le ha tocado bailar con la más fea", en aparente alusión a la polémica desatada por la reacción de su ministerio a la ola de frío invernal, que causó la muerte de cinco indigentes en la capital y un hombre que vivía en condiciones precarias en el interior.

 

"A veces ha puesto de su parte la mayor entrega y la mayor energía, no tenemos reparos, (el cambio) es una cuestión de estrategia que estaba trazada de antemano", sostuvo el mandatario, que aseguró haber decidido el relevo "hace más de veinte días".


Sin embargo, luego pidió a "los funcionarios de confianza" del Gobierno "comprometerse a hacer las tareas con ganas, con decisión".


"Uno puede ser burro, y a veces equivocarse y meter la pata, pero si tiene buena fe los errores que puede cometer son mínimos", espetó.

 

El gobernante defendió la llegada de Olesker como parte de una política integral para proseguir con los avances logrados por la izquierda en material económica y social.


Desde la crisis de 2002 Uruguay ha encadenado varios años de crecimiento, algunos a tasas casi asiáticas, y ha logrado bajar el nivel de desempleo y de pobreza a niveles récord.


Según dijo hoy Mujica, en 2004 había en el país un 4,7 por ciento de indigentes, una proporción que en 2010 bajó al 1,2, mientras que los pobres pasaron de ser el 40 por ciento al 18 entre esos mismos años.


"Si la economía no responde, no hay recursos para las políticas sociales. A su vez, la economía tiende a solucionar muchos problemas sociales", argumentó este lunes para justificar sus planes.


A pregunta expresa de los periodistas negó que la confrontación con el PC tuviera relación alguna con el relevo ministerial, aunque también llamó a los integrantes del FA a "cerrar filas".


"El Partido Comunista es un partido histórico del Uruguay. No precisa instructores, sabe lo que tiene que hacer. Y yo tengo confianza en los compañeros, aunque a veces podemos discrepar", reflexionó.


Tras conocerse la medida presidencial, el dirigente del opositor Partido Nacional, Luis Alberto Heber, opinó que "es sintomático que el único ministerio que esté en manos del Partido Comunista" lo haya perdido esa fuerza política.

Los cambios en el Gobierno reflejan los conflictos del Frente Amplio, dicen analistas

Montevideo, 11 jul (EFE).- Los cambios anunciados hoy en el Gobierno uruguayo, los primeros desde que el presidente José Mujica asumió el cargo en 2010, no buscan responder a una crisis coyuntural sino que reflejan los conflictos internos de larga data que afectan al oficialista Frente Amplio (FA), apuntaron diversos analistas.
La destitución hoy de la ministra de Desarrollo Social, la comunista Ana Vignoli, cuya labor al frente de esa cartera fuer duramente criticada la semana pasada por su mala reacción ante la ola de frío que asoló el país y que causó la muerte de seis personas, llegó justo cuando el Partido Comunista (PC) y el FA se enfrentan en un agrio conflicto por la negativa de estos a apoyar algunas decisiones consideradas claves por el Gobierno.
Este cambio, que llegó por sorpresa y fue anunciado en persona por Mujica, no es más que el reflejo de "la crisis de relacionamiento interno" que sufre el oficialismo, explicó a Efe el sociólogo Eduardo Bottinelli.
"Está claro que en el anterior Gobierno del Frente (2005-2010) se hacían esfuerzos por todos lados por mantener la unidad, incluso tragando sapos, como dijo el propio Mujica. Pero no solucionó los conflictos, solo los mantuvo a raya", apuntó el director de la empresa Factum de análisis político.
Del mismo modo se expresó el investigador de la Universidad de la República Daniel Chasquetti, quien consideró que esta crisis "no está motivada sólo por el desempeño de la ministra, sino que está unida a la postura disidente del PC".
Según dijo, el PC, uno de los muchos sectores que componen el Frente Amplio, heterogénea coalición de izquierda que abarca desde demócratas cristianos hasta exguerrillero tupamaros, está empeñado en no alinearse con el partido en asuntos clave "porque necesita mantener su electorado de izquierda, ahora disputado por grupos afuera del Frente".
"Tiene que hacer explícita su postura de izquierda, porque se encuentra desbordado por ese lado. Tienen ahí sus razones electorales para este comportamiento", añadió.
Los comunistas vienen criticando con dureza algunas de las medidas implementadas por el Gobierno, cuyas políticas económicas son dirigidas por el vicepresidente Danilo Astori, de tendencia socialdemócrata.
El último desencuentro se produjo la semana pasada a raíz del proyecto de ley gubernamental de Participación Público Privada aprobado en Diputados y en el Senado.
La iniciativa, que tiene que ser ratificada este martes en la Cámara baja porque sufrió algunos cambios menores en la Cámara alta, permitirá la entrada de capital privado a sectores estratégicos como la infraestructura, algo a lo que el PC se opone directamente y que llevó a su líder, el senador Eduardo Lorier, a no votar la normativa en el Senado.
Pese a todo, esta actitud del PC en cuestiones de este tipo no son en el fondo problemáticas para el Gobierno, señaló Chasquetti, ya que en ningún caso "ponen en juego la aprobación de la norma".
"Saben que esta ruptura en el Parlamento no deja al Gobierno en minoría, porque la oposición dijo que iba a apoyar la iniciativa", acotó el politólogo.
Según el investigador, dadas estas circunstancias "Mujica se ahorraría problemas si se tomara el trabajo de conseguir decisiones consensuadas dentro de su partido. Pero es impulsivo y tiene opiniones fuertes que brinda públicamente, algo distinto a lo que hacía el presidente Tabaré Vázquez, que era más cuidadoso".
Así, este cambio no traerá un cambio profundo en la relación de fuerzas dentro del Ejecutivo, ya que se anunció que otro comunista ocupará el cargo de ministro de Sanidad ahora en manos del socialista Daniel Olesker, que pasará al de Desarrollo Social, lo que supone, según Bottinelli "un enroque calculado".
La pregunta que suscita entre los investigadores esta fricción es si tendrá algún efecto electoral, algo que coinciden en considerar difícil de saber, ya que aún queda mucho para la próxima contienda electoral.
"Me inclino a pensar que sí tendrá efecto, aunque sólo para restarle votos al Frente, no para que la oposición sume más de lo que tiene", concluyó Bottinelli.


Álvaro Mellizo



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101 años de Panamá América

 
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