Una multitud, compuesta por decenas de miles de personas de toda condición social, marchó hoy por las calles de Quito para respaldar a la democracia y, sobre todo, al presidente ecuatoriano, Rafael Correa.
Esa fue una masiva respuesta social a la sublevación policial del pasado 30 de septiembre, jornada en la que Correa permaneció retenido por rebeldes en un hospital de la fuerza del orden en Quito, del cual fue rescatado por militares y agentes leales, en medio de un intenso tiroteo.
Jóvenes, niños, ancianos, mujeres, profesionales, indígenas, estudiantes, campesinos y autoridades de varias regiones del país acudieron a la convocatoria del movimiento oficialista Alianza País, para respaldar la democracia y rechazar la revuelta policial.
En la manifestación, la ministra de Obras Públicas, María de los Ángeles Duarte, precisó a Efe que la sublevación sólo fue "de un grupo de policías" que, según ella, obedecían a intereses políticos de la oposición.
Duarte calificó la insurrección policial como un intento de "golpe de Estado" instigado por grupos opositores pero que, a su juicio, fracasó ante el inmenso apoyo popular.
"Hay unas pequeñas células" enquistadas en la Policía que tienen "su agenda propia", que defienden "su propio interés" y que son las que instigaron la rebelión del 30 de septiembre, agregó la ministra.
Duarte dijo que el Gobierno tiene claro que la tarea de "acabar con la pobreza, de emprender los cambios que necesita el país, no era una tarea fácil, que va a ser muy difícil".
Sin embargo, remarcó que con el apoyo del pueblo van a "seguir adelante" y en ese propósito el Gobierno está dispuesto a "dar todo", incluso sus vidas "si fuera necesario".
De su lado, el ministro de Electricidad, Miguel Calahorrano, que también participó en la movilización, aseguró a Efe que la masiva respuesta de la población es una expresión del respaldo del que goza la "revolución ciudadana", que lleva adelante Correa.
"Este es el apoyo de un pueblo a una revolución que se hace en paz y el respaldo a nuestro Presidente" que dirige esos cambios, añadió Calahorrano.
"Hay que cerrar filas en el pueblo, porque no es posible que un pequeño grupo quiera violentar lo que todo el pueblo ha construido", agregó el ministro, quien llamó a los ciudadanos a crear "una organización permanente en defensa de la revolución ciudadana".
Entre los manifestantes, muchos llamaban también a defender la "revolución ciudadana", aunque el grito más fuerte era en respaldo al presidente Correa.
"Correa, amigo, el pueblo está contigo" y el clásico "Alerta, alerta, que camina la espada de Bolívar por América Latina", fueron las consignas más escuchadas.
"Soldados de la revolución ciudadana", "Patria, tierra sagrada", "Somos más", fueron algunas de las frases que lucían decenas de manifestantes en sus camisetas, confeccionadas para la ocasión.
Camisetas y banderas verdes, el color del movimiento Alianza País, así como la tricolor nacional (amarillo, azul y roja) cubrieron las calles de Quito, en un trayecto que, según algunos presentes, rebasaron convocatorias masivas como las tradicionales por el Día del Trabajo.
Mujeres con sus hijos en brazos, discapacitados en sillas de ruedas, artistas pintados sus caras de colores, campesinos con ponchos rojos y sombreros típicos, indígenas amazónicos, empleados de traje, jóvenes melenudos y viejos con bastones engrosaron la manifestación.
"¿Cuánta gente?, ¿serán 30.000, 50.000, más? No lo sé, pero esta es una expresión de todo el pueblo que apoya la democracia, que apoya al presidente Rafael Correa, que apoya a la revolución ciudadana", expresó uno de los manifestantes, Pablo Arévalo.
Durante la sublevación "trataron de matar al Presidente, eso ya no lo vamos a permitir, por eso nos organizamos, para defender a nuestro Gobierno", agregó el manifestante.
No obstante, durante la marcha se escucharon, en los costados, a algunos transeúntes contrarios al Gobierno que decían en voz baja: "Ojalá el presidente entienda que tiene que cambiar".