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Abierta sexualidad indígena estuvo oculta por siglos

Los frailes y los conquistadores españoles en América reportan episodios sobre las conductas sexuales entre los diferentes pueblos indígenas. Algunos permitían la sodomía, pederastia y la homosexualidad.


Los pueblos prehispánicos de Mesoamérica permitían la poliginia, la sodomía y hasta la pedofilia, aunque castigaban con la mutilación o la muerte el adulterio y otras transgresiones, según el editor de la revista Arqueología Mexicana, Enrique Vela.

El arqueólogo explicó que la sexualidad entre los pueblos anteriores a la colonización fue un asunto censurado por los conquistadores debido a que consideraron pecaminosa la sexualidad abierta, aunque los primeros cronistas rescataron en sus escritos diversos aspectos de prácticas sexuales que vieron al llegar al nuevo territorio.

La revista recoge estudios de varios especialistas sobre diversos aspectos de la sexualidad prehispánica, como la homosexualidad entre los mayas, la masturbación ritual en Centroamérica, la sexualidad en la tradición mesoamericana o las transgresiones sexuales.

Vela dijo que durante siglos estos asuntos no se trataron y numerosos vestigios de temática sexual fueron ocultados al público, entre ellos los falos gigantes de la huasteca o de los mayas, así como imágenes sobre homosexualidad y otras alusiones sexuales.

En su opinión, no todos los pueblos antiguos compartían las prácticas sexuales, pues la reserva de los mexicas contrastaba con la liberalidad sexual de los huastecos o totonacos -que permitían la sodomía y la pederastia- o con la de otros grupos como los otomíes, yaquis o los grupos que ellos denominaban chichimecas.

Vela recuerda que esta liberalidad fue recogida por los primeros cronistas de la conquista y señala un episodio con tintes de leyenda de Fray Bernardino de Sahagún que reproduce el número de Arqueología Mexicana.

 

Se trata de un pasaje de la Historia General de las cosas de Nueva España, de Fray Bernardino de Sahagún, que recoge numerosos testimonios de la sexualidad entre las sociedades prehispánicas.

Uno de ellos trata sobre el enamoramiento de una princesa tolteca atraída por un vendedor de chiles de la huasteca, cuyos pobladores mostraban propensión a la liberalidad sexual y a la desnudez.

En ese relato, la hija del señor de los Toltecas estaba en el mercado "y vio al dicho tohueyo (vendedor) desnudo y el miembro genital.

 

Y después de haberlo visto, la dicha hija entróse en palacio y antojósele el miembro de aquel tohueyo, de que luego comenzó a estar muy mala por el amor de aquello que vio".

Sahagún cuenta que el padre ordenó buscar y traer al vendedor al que obligó a "sanar" sexualmente a la hija y a casarse con ella.

Otra historia citada por Fernando de Alva Ixtlixochitl es la de una princesa mexica hija de Axayacatl, que fue entregada a Nezahuallpilli, tlatoani de Texcoco e hijo del legendario Nezahualcoyotl.

 

Esta princesa, cuenta De Alva, comenzó a ordenar en secreto que buscas en "cualquier mancebo galán y gentil hombre acomodado a su gusto y afición para que se aprovechase de ella y, habiendo cumplido su deseo, lo hacía matar y luego mandaba hacer una estatua de su figura o retrato", que colgaba en una sala.

Otra de las prácticas prehispánicas fue la homosexualidad.

Entre los grupos mexicas se distinguía al homosexual activo del pasivo. Mientras, el activo seguía representando su rol genérico masculino, el pasivo, al ser penetrado en el acto sexual, violaba su rol de hombre y se feminizaba.


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574915
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América