Las autoridades filipinas dieron ayer cinco días de plazo a los supuestos miembros de Abu Sayyaf que tienen secuestradas a cuatro mujeres en la isla de Jolo, antes de comenzar una amplia campaña militar.
En este plazo, que comenzó ayer los secuestradores y presuntos asesinos de los dos filipinos decapitados el jueves deberán dejar en libertad a sus cautivas (testigos de Jehová) sin condiciones, dijo ayer el gobernador de Jolo, Yusop Jikiri, quien encabeza un comité de crisis creado por el Gobierno.