El gobierno de Burundi y dos facciones divididas de los principales grupos rebeldes del país firmaron ayer en Dar es Salaam un acuerdo de alto el fuego y el compromiso de integrar sus fuerzas en el Ejército y las demás instituciones burundesas.
El documento fue rubricado por el presidente burundés, Pierre Buyoya; Jean Bosco Ndayikengurukiye, líder de la facción menor de las Fuerzas para la Defensa de la Democracia (FDD) y Alain Mubarabona, quien encabeza el sector minoritario de las Fuerzas Nacionales para la Liberación (FNL).
El acuerdo para el cese de las hostilidades fue firmado en presencia de cinco jefes de Estado africanos y del antiguo mediador en el conflicto, el ex presidente sudafricano, Nelson Mandela.
El alto el fuego es el resultado de las conversaciones de paz llevadas a cabo entre agosto y septiembre pasados con la mediación del gobierno sudafricano.
El comunicado final de la cumbre regional “Iniciativa de los Grande Lagos sobre Burundi” celebrada ayer en esta ciudad tanzana dio la bienvenida al acuerdo e hizo un llamamiento a las facciones principales de las fuerzas rebeldes que no han rubricado la tregua a alcanzar un compromiso similar en los próximos 30 días.
A la cumbre, que duró un solo día, asistieron los presidentes de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila; de Uganda, Yoweri Museveni; Sudáfrica, Thabo Mbeki; Tanzania, Benjamín Mkapa, y del propio Burundi, Pierre Buyoya.
Participaron también los ministros de Exteriores de Kenia, Ruanda, Etiopía y Zambia, así como representantes de la Unión Africana, la ONU y la Unión Europea, y el actual mediador del conflicto burundés, el vicepresidente sudafricano, Jacob Zuma.
La guerra civil de Burundi comenzó en octubre de 1993, cuando soldados gubernamentales tutsis asesinaron al primer presidente hutu del país, Melchior Ndadaye, quien había sido elegido en comicios democráticos en junio de ese año.