Las autoridades estadounidenses acusaron hoy a dos hombres de un supuesto contrabando de 34 cubanos al sur del estado de Florida, en el que murió uno de los inmigrantes.
Duany Jímenez, de 24 años, y Maikel Soto, de 28 años, ambos de Miami, comparecieron ante la jueza Linnea R. Johnson, quien fijó una audiencia para el próximo miércoles.
De ser declarados culpables, cada uno de los acusados afronta una posible sentencia de diez de prisión, según la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida.
El hecho ocurrió el jueves en la madrugada cuando una lancha rápida que transportaba 19 hombres, 12 mujeres y dos menores se aproximó a las costas de Palm Beach, al norte de Miami.
Agentes policiales acudieron al sitio tras ser alertados del desembarco de 33 inmigrantes, luego de que uno se ahogó cuando saltó de la embarcación para tratar de nadar hasta la orilla y su cuerpo fue hallado después en la playa.
Los otros cubanos fueron detectados en la playa y las autoridades los transportaron a una oficina de la Patrulla Fronteriza para entrevistarlos y procesar su ingreso al país.
Según los convenios suscritos entre Cuba y Estados Unidos, los cubanos que son interceptados en el mar, aunque sea a pocos metros de la orilla, deben ser repatriados.
Sin embargo, de acuerdo con una ley de Estados Unidos, aquellos que logran pisar tierra pueden permanecer en este país y al cabo de un año obtener la residencia.