El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, llegó ayer, a Islamabad donde se reunió con el jefe del Estado paquistaní, general Pervez Musharraf, con quien trató de la solución del conflicto fronterizo entre los dos países.
Karzai, que aplazó la visita que había previsto realizar hace un mes por el inicio de la guerra en Irak, señaló que, en cualquier caso, Afganistán mantendrá las buenas relaciones conseguidas en el último año y medio con Pakistán, para luchar conjuntamente con los talibán y Al Qaeda.
El grupo integrista islámico afgano Talibán y la organización terrorista Al Qaeda, que encabeza Osama Bin Laden, tienen sus principales refugios en las montañas de la frontera entre Afganistán y Pakistán y en varias ocasiones las autoridades de Kabul han acusado a los servicios secretos pakistaníes de ayudarles.
Además, en las últimas semanas, responsables provinciales afganos han acusado a tropas paquistaníes de realizar ataques artilleros e incursiones en su territorio.
Los dos gobernantes también pusieron sobre la mesa la cuestión de los miles de paquistaníes encarcelados en Afganistán por colaborar con el régimen de los Talibán desde 1996 hasta su caída a finales del 2001, y que Islamabad quiere que sean liberados.
Asimismo trataron del fortalecimiento del comercio bilateral, ya que Pakistán es uno de los principales suministradores de mercancías a Afganistán y también vía de paso para los que viajan hacia ese país a través del puerto de Karachi.
La posición expresada por Uribe se contrapone a dos de las exigencias hechas por las FARC para llevar a cabo el acuerdo humanitario.