M ientras los geólogos buscan respuestas contundentes sobre el enorme agujero que se formó en una zona residencial del norte de la capital guatemalteca el pasado fin de semana, los ingenieros tienen su propia teoría.
Panamá América contactó al ingeniero guatemalteco Iván Aris, quien precisó que el fenómeno es una combinación de varios hechos.
El mayor de ellos es que el Valle de Guatemala es una zona con cenizas volcánicas en las que se crean cavernas que a la larga se hunden y crean este tipo de agujeros.
Además, debajo de los edificios están los volcanes extintos Pinula y El Naranjo.
Aris precisó que las autoridades municipales no tomaron en cuenta las condiciones del terreno y utilizaron concreto para construir, cuando lo ideal era utilizar materiales flexibles que permitieran permear las fugas.
El experto en construcción de grandes edificios manifestó que desde que fueron construidos esos colectores o drenajes, los mismos no han sido supervisados ni han recibido ningún tipo de mantenimiento.
Recalcó además, que la Municipalidad de Guatemala no cuenta con un registro de los colectores y drenajes existentes en la capital.
Aris explicó que la tormenta tropical “Agatha”, definitivamente influyó en esta catástrofe, ya que si en los drenajes había grietas, estas acumularon más agua de la que podían soportar.
Hay drenajes que fueron construidos hace 50 años y otros en los últimos 15, y las autoridades tienen una carrera contrarreloj para solucionar el problema, y ello requiere que se investigue cada uno de los drenajes existentes para conocer a ciencia cierta su condición, recalcó Aris.
Uno de los métodos “que yo sugiero para verificar de forma rápida y efectiva las condiciones de estas infraestructuras es utilizando un robot con cámara que permita la magnitud de los daños”.
Hasta la fecha, la Municipalidad no sabe qué tipo de solución va a ofrecer, y si no cuenta con la tecnología necesaria, tendrá que contratar los servicios de alguna empresa que realice las inspecciones correspondientes y dictamine qué tipo de trabajos se pueden hacer, sentenció Aris.
Además, sugirió que estos drenajes o colectores deben ser sellados para evitar mayores fugas y una catástrofe mayor.
Por otro lado, el diario Siglo XXI de Guatemala precisa que el presidente del Colegio de Ingenieros, Jorge Mario González, explicó que por falta de presupuesto, los drenajes se hicieron “combinados”, para agua pluvial y agua servida.
La población, en los últimos días, ha manifestado que hay unos 13 colectores que podrían colapsar en cualquier momento, propiciando una situación parecida a la del pasado 29 de mayo.
Recuerdan que este fenómeno también se originó en febrero de 2007, en esa oportunidad dos personas murieron, una fue dada por desaparecida y otras 720 debieron ser evacuadas por un hundimiento similar registrado en un popular barrio guatemalteco.