El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, juró ayer su cargo para un segundo mandato ante el Parlamento, fuertemente custodiado por la Policía, y rodeado por miles de personas que con su presencia mostraron su rechazo a los resultados de las elecciones del pasado 12 de junio.
La Policía iraní montó uno de los mayores despliegues policiales de los últimos tiempos en los alrededores del Parlamento para disuadir a la oposición de las protestas y concentraciones durante el acto de investidura.
“Algunos países dicen que reconocemos al nuevo Gobierno, pero no le felicitamos, entonces nosotros les decimos que nuestro pueblo no espera vuestra felicitación”, dijo Ahmadineyad ante un Parlamento en el que se destacaba la ausencia de muchos parlamentarios.