El terremoto de 5.1 en la escala de Richter que azotó la provincia oriental turca de Erzurum causó la muerte de nueve personas, incluidos siete niños, y otras 46 resultaron heridas, además de dañar decenas de viviendas, según anunciaron ayer las autoridades turcas.
Según el gobernador de Erzurum, Mustafa Malay, más de 51 movimientos sísmicos de menor magnitud se registraron después del terremoto, que se produjo a las 21:30 hora local del jueves y tuvo su epicentro en la localidad de Cat, al este de Ankara.
Malay afirmó que el sismo ha causado la destrucción de numerosas viviendas y dañado otras decenas en las aldeas de Kucukgecit, Karabiyik y Ortakaya, próximas a la ciudad de Askale.
Indicó que ocho de las víctimas murieron en Kucukgecit y una en Karabiyik, donde aseguró que continúan las labores de desescombro.
Los colegios han sido cerrados ayer en las zonas más afectadas, junto a Askale, mientras que las autoridades tuvieron que evacuar algunos edificios de la policía que han sido dañados.
La población salió a la calle tras el temblor por temor al derrumbamiento de sus casas, según informaron los medios locales de Turquía, país azotado con frecuencia por los movimientos sísmicos.
Fox, también ratificó que su país "no será refugio de quienes violen la ley", en alusión al ex presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, que se encuentra en territorio mexicano.
"México no va a ser tapadera de nadie, no va a ser refugio de quienes violan la ley", indicó en la Casa Presidencial de Managua, donde realiza una visita oficial de dos días.