La agencia vaticana Fides denunció ayer que la red terrorista Al Qaeda paga cinco mil dólares por cada occidental asesinado en Somalia y que ofrece hasta 25,000 a la familia de los integristas que se inmolen en un atentado.
Según contaron a Fides fuentes fidedignas de Mogadiscio detrás de la muerte de la cooperante italiana Annalena Tonelli, asesinada en octubre pasado en el norte de Somalia, y de las muertes de dos voluntarios británicos poco después "hay un plan detallado para impedir a los occidentales trabajar en el país".
En las últimas semanas fueron atacados cooperantes alemanes. Además, falleció alcanzado por las balas el keniano que guiaba el automóvil en el que viajaban los germanos. Para ejecutar esas acciones, Al Qaeda, según Fides, recluta integristas locales.
No quedó en claro si el homicidio está relacionado con la visita realizada ayer a Irak por un enviado gubernamental iraní que intenta mediar entre Estados Unidos y el clérigo integrista chiíta Muqtada.
Preguntado si el asesinato estaba ligado a la visita del enviado, un funcionario de la embajada, que habló a condición de guardar el anonimato, afirmó que "hay algunas conjeturas, pero no tenemos una idea clara"".
El capó del vehículo de Naimi estaba cosido a balazos, al igual que el parabrisas. El automóvil llevaba placas diplomáticas pero no indicios de que fuera iraní.
El departamento de Estado afirmó en un comunicado que apreciaría el hecho que la delegación iraní en Irak usara su influencia ante la comunidad chiíta para reforzar la autoridad del consejo de gobierno transitorio iraquí, pero que no espera que cumpla un papel mayor en Nayaf.
"Según nuestro punto de vista, que fue comunicado a los iraníes, no es apropiado para esta delegación intentar una mediación" con Sadr, afirmó el portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher.
Poco después del asesinato del diplomático, la delegación iraní anunció ayer que no se reunirá con Sadr.