Servicios de alquiler de amigos se ofrecen cada vez más y en un mayor número de países, entre los que figuran México, Chile, Brasil y España, pero ¿cómo es alquilar un amigo por un día?
Mientras espero a mi amiga Jenny en un café del Greenwich Village, de Nueva York, me pregunto si la reconoceré. Ella se demora y yo me pongo nerviosa. Lo único que conozco de Jenny Tam es que acaba de cumplir 30 años de edad y que se alquila como amiga en su tiempo libre.
"Hola. Soy Jenny. Es un placer", me dice una mujer sonriente y me extiende su mano. Una vez que la camarera toma la orden, nos ponemos a conversar.
"Me mudé a Nueva York desde Los Ángeles hace un año y pensé que este podía ser un buen modo de hacer amigos", me dice.
Esto podría ser el principio de una buena amistad, pero el origen de todo fue el servicio de Internet Rentafriend.com, y se supone que si volvemos a vernos tendría que ser a través de ese servicio.
"Hay muchos modos de conocer gente. Las personas se casan con otras que conocieron en la Red, o sea, ¿por qué no hacer amigos también de esta manera?", explica Jenny. "Rentafriend me permite conocer personas que de otro modo no conocería".
Jenny aclara que rara vez cobra por los encuentros. En vez, opta porque quien la alquile financie la actividad social en la que participan, sea juego de bolos, una cena, el cine o los tragos.
¿Gente desconectada? Sus experiencias han sido mixtas.
Un hombre, por ejemplo, se acobardó y se bajó del taxi en el que iban a encontrarse con unos amigos de él.
"Creo que le resultaba embarazoso tener que explicar cómo nos conocimos", manifiesta.
Otra "amiga" se dirigía a Connecticut y quería reunir a un grupo para que viajara con ella y que el chico que le gustaba pensara que era muy popular.
Jenny dice que si llegara a conocer a alguien que de verdad le gustara, pararía el taxímetro.
"Definitivamente haría la transición de amiga alquilada a amiga normal, pero aún no he conocido a alguien que me guste lo suficiente".
Por un precio.
Rentafriend.com fue creado por Scott Rosenbaum, a quien se le ocurrió la idea tras conocer sitios similares en Asia dedicados a alquilar personas como acompañantes en eventos familiares o laborales.
Al trasladar la idea al continente americano, Rosenbaum decidió darle al sitio más un carácter de red social apoyándose en la idea de que hay gente ocupada y distante de los lugares donde crecieron que no tiene mucho tiempo para socializar.
Tras arrancar en Estados Unidos y Canadá, el servicio se ofrece ahora en países, además de los ya mencionados, como China e India. Rosenbaum estima que hay 285.000 personas que se alquilan y unos 2.600 abonados.
Aunque es gratis asociarse a la Red y ofrecer servicios sociales, todo aquel que quiera alquilar un amigo debe abonar $25.95 al mes o $69.95 al año por la membresía.
Algunas personas ofrecen su amistad gratuitamente, mientras que otras cobran entre $10 y $50 la hora más todos los gastos en que se incurra durante un encuentro.
El creador insiste en que no se trata de un servicio de citas amorosas, pero algunos se preguntan si no se están explotando las inseguridades de personas que optan por pagar por algo como la amistad.
Rosenbaum lo niega y responde: "estamos ayudando a la gente".