América busca estrategias para mejorar participación económica de las mujeres
La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, inauguró este lunes la reunión con un llamado para seguir mejorando las políticas públicas que garanticen equidad en todos los países de la región.
La Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (CIM/OEA) busca hoy en una Asamblea, en Costa Rica, identificar estrategias para lograr una mayor participación económica de la mujer y reducir la violencia en su contra en el continente.
Según Chinchilla, si bien América ha dado pasos importantes, aún es mucho el trabajo que queda por delante para acabar con la discriminación laboral, la violencia y la carga que tradicionalmente tienen las mujeres para cuidar de sus familias.
Por esta razón, el empoderamiento económico de las mujeres a través de la inversión pública en infraestructura de cuido para niños y adultos mayores, es uno de los ejes de la Asamblea, que culminará mañana con una sesión a puerta cerrada de acuerdo al cronograma oficial.
Para la ministra costarricense de la Condición de la Mujer, Maureen Clarke, es vital "evitar que las mujeres sean condenadas a una existencia dependiente de otras personas, como sus compañeros de vida o su grupo familiar", y esto solo se logra a través de una independencia económica.
Las delegadas analizarán la experiencia de Uruguay, Ecuador y Costa Rica, entre otros, en el establecimiento de redes de cuido que tiene como objetivo facilitar la inserción igualitaria de las mujeres en el mercado laboral, con el fin de reproducir experiencias de éxito en sus países, dijo Clarke a Acan-Efe.
El tema de la violencia de género es otro de los temas que se abordará en la reunión, en la que en esta jornada no se ofrecieron estadísticas sobre ese y otros problemas afectan a la mujer en la región.
La presidenta de CIM, Rocío García, señaló que los Estados han hecho su parte al haber creado la legislación y haber modernizando sus marcos jurídicos.
Sin embargo, alertó que esas normas jurídicas aún no tienen todo el impacto deseado, por lo que, añadió, el problema debe abordarse no solo desde la perspectiva de género sino desde la óptica de la seguridad ciudadana.