La posibilidad de un “fraude generalizado” en los comicios de mañana en México es muy difícil, pero no se descarta que se produzcan algunas irregularidades en la votación, coincidieron varios expertos en materia política.
La mayoría de los analistas cree que el Instituto Federal Electoral (IFE) está mucho mejor preparado que en los últimos comicios para garantizar unas elecciones transparentes y limpias, si bien aún existen viejas prácticas de los partidos que buscan incidir en el sentido del voto por medio de dádivas.

Según los expertos, los partidos han puesto en marcha su maquinaria para movilizar el voto y se han dado condiciones desiguales de competencia, pero ello no quiere decir que se vaya a producir un fraude que involucre a servidores públicos y suponga quitar votos a un candidato para adjudicarlos a otros.
“Podemos estar frente a delitos electorales (la movilización de la maquinaria partidista) o a campañas asimétricas o desiguales (el mayor apoyo de las televisoras a uno de los candidatos), pero no a un fraude propiamente dicho”, dijo Luis Daniel Vázquez.

El analista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) consideró que, no obstante, sí “hay un acceso y trato desigual por los medios a los candidatos”, lo que “puede afectar la equidad de la contienda, aunque ahora fue menos pronunciado que en el 2006 gracias a la reforma electoral del 2007-2008”.
El movimiento estudiantil Yo Soy 132 justamente surgió en mayo pasado, en plena campaña electoral, para denunciar la “manipulación mediática” en favor del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y favorito en las encuestas, Enrique Peña Nieto.
Además, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien figura en un segundo lugar, por una diferencia de al menos 10 puntos, cuestionó la imparcialidad de las autoridades electorales e incluso denunció la posibilidad de fraude.
Y es que el abanderado del Movimiento Progresista, una alianza de izquierdas, nunca reconoció su derrota por estrecho margen ante Felipe Calderón en 2006, pero esta vez firmó un pacto en el que se compromete a acatar los resultados.
“Nadie se animaría a decir que el presidente del IFE, Leonardo Valdés, o alguno de los consejeros, estén preparando un fraude. También es difícil decirlo en el caso de los presidentes de casillas”, que en su mayoría son ciudadanos que están allí en calidad funcionarios, afirmó Vázquez.
El politólogo Rodrigo Salazar, también de Flacso, coincidió en que ahora las instituciones electorales están más preparadas para “prevenir, evitar y sancionar la alteración deliberada de la votación”, por lo que cree “muy difícil que se presente un fraude generalizado”.
“Todo está muy puesto para tener la plena seguridad de que los resultados electorales oficiales correspondan plenamente con la voluntad de los electores”, apuntó.
Si los partidos perciben algún hecho fraudulento, pueden denunciarlo ante las autoridades electorales, que ahora reaccionan “muy rápido” ante las denuncias presentadas por los partidos, en contraste con lo que sucedía en el pasado.
CASOSREGISTRADOS
- [B]De las 1218 quejas presentadas[/B]hasta esta semana en el actual proceso, se han resuelto unas 815; mientras que en el 2006, el IFE solo resolvió 70 de un universo de poco más de 800 quejas.