ACUSACIONES DE CONGRESISTAS
- [B]Varios republicanos[/B]acusaron a Clinton de contraer la “gripe de Bengasi” para evitar comparecer ante la comisión que investiga el ataque contra el consulado de EE.UU. en Bengasi (Libia), en el que falleció el embajador Chris Stevens.
La salud de la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, se ha convertido en objeto de escrutinio de medios y analistas del país, que reclaman más información sobre su estado y especulan sobre el posible impacto en su futuro político.
Clinton recibió el alta médica tras cuatro días de estar ingresada en el Hospital Presbiteriano de Nueva York, al que llegó a causa de un coágulo sanguíneo situado en una vena que va del cráneo al cerebro, detrás de su oreja derecha.
La imagen de su salida del centro, apoyada en su hija Chelsea y ataviada con gafas de sol, es la primera que los estadounidenses tienen de ella desde el pasado 7 de diciembre, cuando comenzaron sus problemas de salud con una afección estomacal.
El parón ha resultado extraño para los medios del país, acostumbrados a cubrir sin descanso su frenética actividad y que veían en su inminente relevo al frente del Departamento de Estado, el preludio de una nueva carrera a la presidencia en las primarias demócratas de 2016.