Juan Pablo II afirmó ayer que los ancianos no deben ser considerados "un peso" para la sociedad sino como "un recurso que puede contribuir a su bienestar", y ha propuesto su integración efectiva en el entramado social. Esta petición la ha hecho el Papa en una carta, enviada al presidente del Gobierno español, José María Aznar, como anfitrión de la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento que se celebra en Madrid.
En su misiva, Juan Pablo II, de 81 años de edad, dice sentirse cercano a los ancianos "no sólo por solicitud pastoral, sino también por compartir personalmente esa condición" y recuerda que la Iglesia siempre les ha mostrado su apoyo promoviendo iniciativas propias y colaborando con las autoridades.