Anglicanos conservadores rehusaron ayer reconocer la consagración de un obispo estadounidense abiertamente homosexual y aseguraron que su designación dividió en dos su Iglesia.
Sin embargo, liberales anglicanos elogiaron la designación de Gene Robinson como obispo de New Hampshire, y afirmaron que eso pone fin a la hipocresía y a la doble moral.
El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, que está luchando para mantener unidos a los 70 millones de anglicanos en el mundo, aseguró que la división "es algo muy triste".
Williams, que no tiene los poderes disciplinarios del Papa, quien ejerce un control absoluto en la jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica, enfrenta una posible división de su Iglesia, con fieles en 164 países.
El líder de la Iglesia Anglicana en Nigeria, Peter Akinola, afirmó en forma tajante: "No podemos reconocer, y no lo haremos, el ministerio de Gene Robinson como obispo". Sus palabras dejaron ver una clara división entre el norte y el sur.
"Deploramos las acciones de los obispos que tomaron parte en esa consagración que dividió a nuestra Iglesia", dijo Akinola en un comunicado. El líder representa a más de 50 millones de anglicanos en América Latina, Africa y Asia.
El arzobispo Greg Venables, líder anglicano de Sudamérica, dijo: "Estados Unidos declaró su independencia". El jerarca dijo a Reuters: "Creo que la posibilidad de un acuerdo es mínima. Estamos pasando por un periodo de separación y reflexión, aunque no se trata aún de un divorcio".