La apatía marcó las elecciones de nuevo presidente en Costa Rica ayer, en una histórica segunda vuelta entre dos candidatos de partidos tradicionales y en la que se espera un alto abstencionismo. Las juntas receptoras cerraron a las 18.00 hora local, tras permanecer abiertas por 12 horas.
Tanto el candidato conservador oficialista y favorito para ganar los comicios, Abel Pacheco, como su contendiente, el opositor Rolando Araya, exhortaron al electorado a votar y romper con el frío ambiente para elegir a un nuevo mandatario para el período 2002-2006.
Hasta las 13.00 hora local, cerca de un 30 % de los electores había concurrido a sufragar, aunque un mayor movimiento se observó durante la tarde. En la Segunda Avenida, en pleno centro de la capital, San José, autos con partidarios de los candidatos ondeaban banderas y tocaban bocinas.
Unos 2.2 millones de costarricenses estaban habilitados para ejercer el voto, en la primera vez que se definen en el país unas elecciones presidenciales en segunda vuelta.
"Desde el principio de la campaña, he llamado a votar a mi pueblo", dijo Pacheco, candidato del gobernante Partido Unidad Social Cristiana, tras participar en una misa junto a Araya, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional.
"Yo creo que es una fiesta linda, que es algo que si participan todos, será algo hermoso para contarle a los nietos, a los bisnietos y a todo el mundo, el haber participado en esta histórica segunda vuelta electoral", agregó Pacheco más tarde. Los observadores coincidieron en una participación del electorado menor que en la primera vuelta, el 3 de febrero.
"Quiero hacer un llamado al pueblo de Costa Rica para que vayamos todos a votar", dijo Araya. "No da lo mismo que gane uno o que gane otro", dijo más tarde. Las autoridades reportaron dos muertos por infarto, una vez emitieron sus votos.
Una reciente encuesta mostró que más del 40 % de los costarricenses aptos para votar se abstendría de hacerlo. "Desde el inicio de la votación ha estado bajo. Es completamente diferente a la otra votación", dijo Guillermo Vindas, delegado del tribunal electoral en la Escuela España, en el centro de San José.
En tanto, la Organización de Estados Americanos (OEA) resaltó la total normalidad en la jornada electoral de Costa Rica, realizada ayer. El observador de la OEA, Sergio Caramagna dijo que la normalidad la pudieron detectar tras un recorrido por unos 20 centros de votación en San José.
No obstante, Caramagna reconoció que "hay indiferencia" de parte de los ciudadanos, pues se calcula que el abstencionismo será el más alto del último medio siglo, superior al 40 %, según cálculos.
El nuevo presidente de Costa Rica, deberá gobernar a partir del 8 de mayo sin mayoría en el Congreso, por lo que deberá impulsar una política de alianzas para poder impulsar los proyectos en el parlamento, donde las leyes ordinarias requieren de 29 votos y las extraordinarias 38.
Tanto Pacheco como Araya han advertido que el nuevo gobierno tendrá que proponer una estrategia de unidad nacional y de consensos, porque de lo contrario el país se tornaría ingobernable.
Esta es la primera vez en los últimos 50 años que el PLN y el PUSC ven interrumpidas su hegemonía en el parlamento, donde los partidos minoritarios nunca habían alcanzado más de siete diputados.