Los países vecinos de Afganistán dieron en Estambul su apoyo al plan del presidente afgano, Hamid Karzai, de negociar con los talibanes más moderados, como medio de estabilizar la situación en el país asiático.
“Apoyamos el proceso de reconciliación nacional afgano y la reintegración (de los talibanes) de acuerdo a la Constitución de Afganistán y de modo que sea liderado y dirigido por los afganos”, afirmaron en una declaración conjunta los participantes en la cumbre de países vecinos de Afganistán.
“Aquellos talibanes que no son parte de Al Qaeda u otros grupos terroristas son bienvenidos si regresan a su país y abandonan las armas, (y así) podrán disfrutar de los privilegios, los derechos y las garantías que les da la Constitución afgana”, dijo Karzai.
El plan del Gobierno afgano pretende conseguir que los combatientes desobedezcan las órdenes de sus líderes y abandonen la lucha armada a cambio de dinero o puestos de trabajo.
El líder afgano explicó en Turquía que su Gobierno pedirá a la ONU que retire de la lista de grupos terroristas y de sanciones a los talibanes más moderados, con los que Kabul entablaría el diálogo.
Esta iniciativa llega en un momento en que los insurgentes en Afganistán han incrementado sus ataques.
Precisamente, ayer resultaron heridos al menos cinco civiles en un atentado suicida ocurrido en las proximidades de la base militar estadounidense Camp Phoenix, al este de Kabul.
Otro civil y cinco policías murieron también en el sur de Afganistán en una noche en que la fuerza internacional de la OTAN en Afganistán (ISAF) lanzó varias operaciones militares contra los insurgentes en sur y en el este del país.
El mandatario turco, Abdullah G l, subrayó la necesidad de “ganarse los corazones del pueblo afgano”, ya que, según dijo, enfocando el problema sólo como un asunto de seguridad no se conseguirá acabar con el terrorismo.
La cumbre fue precedida por una reunión trilateral entre los Presidentes de Turquía, Pakistán y Afganistán, que igualmente tuvo como eje principal la seguridad y el modo de convencer a los talibanes más moderados de que abandonen las armas.