El Consejo de Ministros del gobierno que preside Benjamín Netanyahu aprobó un polémico proyecto de ley para definir a Israel como “Estado judío”, tras una alborotada sesión en la que el primer ministro se enfrentó a gritos con varios ministros de centro.
El proyecto fue aprobado con los votos a favor de los tres partidos nacionalistas -Likud, Israel Beitenu y Hogar Judío-, mientras que en contra se pronunciaron los del partido de centro Yesh Atid, la ministra de Justicia, Tzipi Livni, y la de Deportes, Limor Livnat (esta última del Likud).
“En el Estado de Israel hay igualdad individual para todos los ciudadanos, pero el derecho nacional (está reservado) solo para el pueblo judío”, dijo el primer ministro al abrir la turbulenta sesión del Consejo.
El proyecto de ley, propuesto por cuatro diputados ultranacionalistas, pasó por 15 votos a favor y 7 en contra, tras una sesión en la que Netanyahu se enfrentó a Livni y a varios ministros del partido Yesh Atid, que dirige el titular de Finanzas, Yair Lapid.
Este último la describió como “una ley fatal que está redactada únicamente para las primarias del Likud”, en tanto que varios ministros recordaron al policía druso muerto esta semana defendiendo una sinagoga para apelar al buen juicio de los ministros.
“¿Que le diréis a su familia, que es un ciudadano de segunda?”, se quejaron al instar a Netanyahu a reconsiderar su postura.
El proyecto de ley forma parte de la política del Likud y de Israel Beitenu desde la pasada legislatura, y desde hace meses es discutido para llegar a una fórmula de consenso para todos los partidos en el Gobierno.
Al no ser posible, y debido a un problema de índole burocrático en el proceso de legislación, la propuesta que aprobó el Consejo de Ministros es en realidad una fusión de dos proyectos de ley individuales de la ultraderecha, que pasarán ahora a votación preliminar en el Parlamento.
Netanyahu espera después, cuando el texto llegue a comisión, moderar los elementos notoriamente nacionalistas a los que hace alusión, de forma que el carácter judío de Israel sea equiparable -y no superior- a su carácter democrático, en una muestra de respeto a las distintas minorías, en su inmensa mayoría de origen árabe. El proyecto es visto con recelo por estas porque temen ver atropellados sus derechos civiles.