EN LOS viejos muros de los campos de refugiados, en las calles destrozadas por los combates, en los afiches del candidato favorito Mahmud Abbas y en el recuerdo de miles de palestinos, la imagen y la lucha de Yasser Arafat siguen vivas.
"Votaré a Abu Mazen porque es la mano derecha de Arafat y dice que nos defenderá como él", asegura Julud, una joven estudiante de Naplusa (norte de Cisjordania).
En Ramala, ciudad de Cisjordania donde Arafat pasó los tres últimos años de su vida, las imágenes del "rais" son tan abundantes como las de Abu Mazen en las calles y en los muros de la Mukata, su cuartel general en el que se encuentra su sepultura, siempre florida y frecuentada.
Incluso muerto, Arafat sigue siendo primera página de la prensa en esta recta final de la campaña electoral.
Ilustraciones en periódicos locales lo dibujan como un fantasma vestido con kefieh que lo sigue observando todo.