El presidente palestino, Yasser Arafat, llamó ayer a los grupos militantes a restablecer la tregua que quebraron la semana pasada luego de que Israel asesinara a un dirigente político del movimiento HAMAS.
Arafat hizo el pedido tras afirmar en una entrevista que estaba listo para actuar contra los militantes violentos, pero sólo si Israel suspendía los ataques con misiles y otras agresiones dirigidas a acabar con los cabecillas de la revuelta palestina de 35 meses por un estado independiente.
"Estoy preparado para hacer cumplir las leyes (contra los militantes) bajo la condición de que las fuerzas israelíes detengan sus ataques", afirmó Arafat sin especificar las medidas que tomará. En una disputa por el poder con su primer ministro, Mahmud Abbas, Arafat reveló que había aprobado que el gabinete de Abbas trabaje en una nueva tregua y reanude los esfuerzos de paz en procura de completar el retiro israelí de las áreas palestinas.
Israel dijo que el llamamiento de Arafat era mera "propaganda" y que continuaría tomando como blanco a militantes hasta que la Autoridad Palestina desmantele sus organizaciones. El líder político del grupo radical HAMAS, Abdel Aziz al-Rantissi, atacó el llamado de Arafat: "Cualquier llamado contra los movimientos de la resistencia es algo muy peligroso".
Israel considera que los militantes utilizaron la tregua para rearmarse y que los líderes palestinos no tienen intenciones de imponer la calma. Por su parte, Arafat expresó que no se arriesgaría a una guerra civil palestina, al referirse a los temores mencionados por Abbas debido a falta de medidas enérgicas contra los grupos militantes, antes de que Israel detenga los ataques y retire las fuerzas en los territorios ocupados.
La Casa Blanca desestimó el llamado del líder palestino, afirmando que tales organizaciones deben ser desmanteladas, y que el propio Arafat es "parte del problema", por lo que debe dar completa autoridad a su primer ministro.
La Casa Blanca y el departamento de Estado dijeron que Arafat -declarada persona non grata el año pasado por el presidente George W. Bush- no puede dirigir los esfuerzos de paz con Israel y debe dar el control de la seguridad a Abbas. En tanto, el primer ministro palestino, despidió ayer de su cargo a un alto funcionario de Al-Fatah allegado del presidente Arafat, en lo que puede ser un nuevo foco de tensión entre ambos mandatarios.
Se trata de un funcionario a cargo de los nombramientos públicos en la Administración de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y cuya identidad no ha sido facilitada. Abbas anunció su decisión en la reunión que anoche celebró en Gaza con su Consejo de Ministros, que le dio un apoyo masivo a pesar de que ello puede arrastrar a una nueva crisis política.
El primer ministro convocó la reunión para analizar las gestiones de sus primeros tres meses en el Gobierno, y con vistas a la sesión especial que celebrará el Parlamento el próximo lunes. Diputados de la Cámara Legislativa palestina, entre ellos Fadel Tabub, declararon que Abbas ha fracasado en su misión y que el lunes tendrá que afrontar una moción de censura que ya respaldan 17 diputados.