El líder palestino Yasser Arafat recorrió ayer ciudades de Cisjordania por primera vez en cinco meses y les aseguró a los palestinos que tendrán su propio estado, restando importancia a una votación del partido gobernante israelí para nunca permitirlo.
Arafat visitó la Basílica de la Natividad, en Belén, que estuvo bajo un cerco israelí de cinco semanas, Jenín -escenario de una devastadora ofensiva israelí- y Naplusa, buscando reafirmar su liderazgo de los palestinos. "A Jerusalén nos dirigimos. Jerusalén es la capital de nuestro estado independiente de Palestina, no importa quién esté de acuerdo y quién no", dijo un desafiante Arafat a una multitud en Naplusa, en el norte de Cisjordania.
El viaje comenzó poco después que el comité central del derechista partido Likud votó en contra de un futuro Estado palestino, provocando la condena de los países árabes y preocupación en todo el mundo. En el exterior, de la basílica, una multitud de palestinos aplaudió a Arafat, haciendo la "V" de la victoria y gritando "Abú Ammar" (su nombre de guerra). A continuación visitó la mezquita de Omar. Después, Arafat se trasladó a la ciudad de Jenín, aunque no visitó el cercano campo de refugiados.
El presidente estadounidense, George W. Bush, continuará presionando por la creación de un Estado palestino, a pesar de que el gobernante partido derechista Likud de Israel decidió en una votación que nunca lo permitiría. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, reforzó la posición del gobierno al decir previamente ayer que había conversado con Sharon.