Argentina se declaró satisfecha con su estrategia diplomática para sumar apoyo a su reclamación de soberanía de las islas Malvinas, en medio de una nueva escalada de la tensión con el Reino Unido mientras se acerca el trigésimo aniversario de la guerra que ambos países libraron en 1982.
“No queda ninguna duda de que Argentina busca una solución pacífica, negociada y civilizada: no vamos a contestar ningún agravio de tono militarista” del primer ministro británico, David Cameron, remarcó el canciller argentino, Héctor Timerman.
El ministro respondió así a informaciones según las cuales Cameron puso en marcha un plan para reforzar la presencia militar en las Malvinas en momentos en que Argentina busca más apoyo internacional para su reclamo por el archipiélago del Atlántico sur, que desde 1833 está en poder del Reino Unido.
“Hay que leer los diarios ingleses, hasta el más conservador, The Times, no lo apoya, le dicen que tiene una estrategia errada, que es irreal lo que está haciendo”, dijo desde El Salvador el canciller Timerman, que realiza una gira por Centroamérica.
La cuestión de las Malvinas, que Argentina, entonces bajo una dictadura militar, trató de recuperar por la fuerza en 1982, lo que dio lugar a una corta, pero cruenta guerra con el Reino Unido, es uno de los pocos asuntos en los que hay pleno consenso político en Argentina.
Nadie cuestiona la estrategia desplegada por el Gobierno peronista de Cristina Fernández, que según los analistas está mostrando dureza para forzar a Londres a negociar.
La escalada de mutuas acusaciones comenzó a gestarse en diciembre pasado, cuando los países del Mercosur resolvieran prohibir la entrada a sus puertos a buques con bandera de las Falklands (Malvinas).