Siete empleados de la ONU y cuatro civiles murieron durante el asalto de una turba sobre la sede del organismo en la ciudad afgana de Mazar-i-Sharif, en protesta contra la quema de un ejemplar del Corán, el pasado 20 de marzo, en una iglesia estadounidense.
Tras la oración del viernes, varios miles de personas se concentraron frente a la sede que la misión de la ONU en el país (UNAMA) tiene en la ciudad, la más importante del norte afgano, y tras lanzar proclamas comenzaron a apedrear las instalaciones.
Algunos de los manifestantes terminaron por arrebatar las armas a los guardas de seguridad del recinto, comenzaron a disparar y, tras irrumpir en el edificio, prendieron fuego a las instalaciones, señaló el portavoz policial, Lal Mohamad Ahmadzai.
Según fuentes policiales, los empleados de la UNAMA fallecidos son cuatro nepalíes que se encargaban de la seguridad; un rumano, un noruego y un sueco, mientras que el jefe de la misión en la ciudad resultó herido, pero sobrevivió.