El número de muertos por el fuerte temporal de lluvia, granizo y viento que azotó a Argentina ascendió a 17, con la confirmación del fallecimiento de un gendarme cuyo puesto de guardia fue arrasado por la tormenta, informaron fuentes oficiales.
La tormenta, con vientos de unos cien kilómetros por hora, afectó principalmente a Buenos Aires y su cinturón urbano, aunque también afectó a distritos vecinos como Santa Fe.
Decenas de personas resultaron heridas a raíz del temporal, en tanto unos 500 habitantes debieron ser evacuados, aunque ya retornaron a sus hogares, confirmó el coordinador del Consejo de Emergencia, Luciano Timerman.
En tanto, unos 600 gendarmes fueron destinados a zonas del oeste para coordinar acciones de prevención y paliar la situación de las zonas afectadas.
“Todo el gabinete provincial está trabajando con las empresas de servicios y los municipios” para restablecer el servicio, señaló Timerman.
Buenos Aires mantiene temperaturas templadas, lo que facilita las tareas que llevan adelante los agentes de Defensa Civil, bomberos y empleados de compañías de distintos servicios, entre otros, para restaurar las estructuras y prestaciones afectadas.
El temporal fue “casi un tornado, una cosa infernal”, definió el ministro de Espacio Público de Buenos Aires, Diego Santilli, durante un recorrido por los barrios afectados.
Las fuertes tormentas también se sintieron en Montevideo, Uruguay.