El asesinato en los últimos tres días en Honduras de un fiscal de Derechos Humanos y un abogado de campesinos que exigen tierras para cultivar conmocionó a la sociedad hondureña, azotada por una grave ola de violencia.
El abogado Antonio Trejo, defensor de grupos de campesinos en el Caribe de Honduras, fue asesinado el domingo por unos pistoleros en Tegucigalpa, mientras que su colega Manuel Díaz, fiscal de Derechos Humanos, murió el lunes en un ataque similar en Choluteca, en el sur del país.
La sociedad hondureña exige el cese de la actual ola de violencia, que se cobra la vida de una media de 19 personas al día.