En ese sentido, expertos en seguridad pública dijeron que ven pocos avances en el compromiso expresado por el Gobierno del presidente Felipe Calderón de intentar depurar los cuerpos y crear corporaciones volcadas en servir a sus comunidades.
En un país que cuenta con más de 1,600 cuerpos de policía en los niveles federal, estatal y municipal, históricamente "los jefes policíacos se deben a la autoridad", no a la gente, explicó René Jiménez Ornelas, académico del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"Muchos cuerpos policíacos han sido corrompidos por el poder del crimen organizado. No todos, esos hay que rescatarlos. Eso tiene que salir como una política de Estado para hacer una investigación a fondo y ver quiénes son recuperables", agregó el experto.
En los últimos años, el deterioro policial ha sido tal que a comienzos de su mandato Calderón sacó a miles de militares de los cuarteles y los desplegó en los estados con mayor presencia del narcotráfico.
El propósito de esa medida fue sustituir a los policías corruptos y tratar de devolver la paz a las comunidades y capturar a los criminales, una ofensiva que, según el Gobierno, está dando resultado.
Sin embargo, la semana pasada fue asesinado por pistoleros del cártel del Sinaloa el comandante Edgar Eusebio Millán Gómez, quien "desempeñaba una labor estratégica en los operativos conjuntos que se realizan en el país".
Para Jiménez Ornelas, la "militarización" de buena parte del país no resuelve el problema de fondo del crimen organizado porque del poder de infiltración de los cárteles no están exentos siquiera los militares.