Los socorristas se abrieron paso ayer entre el lodo y escombros para buscar a 1,300 personas que fueron reportadas como perdidas después de que inundaciones y deslaves azotaron el noroeste de China, una más de las anegaciones que golpean a Asia, dejando cientos de muertos y millones de damnificados.
En Pakistán, las fuertes lluvias no cesan y elevan los niveles de los ya crecidos ríos del país, desplazando a otros miles de personas cada día. Se estima que 15 millones de personas debieron abandonar sus comunidades por las peores inundaciones en la historia del país.
Miles de paquistaníes en los distritos de Shikarpur y Sukkur acampan en carreteras, puentes y vías del tren, a veces sin otra cosa más que la ropa que llevan puesta.
“Pudimos escapar de las inundaciones, pero quizá el hambre nos mate”, dijo Hora Mai, de 40 años.
Mientras que en la región indio de Cachemira, los socorristas buscan a 500 personas desaparecidas por las inundaciones que han causado 140 muertes.