Ahí estaba yo con mi gran dolor de cabeza. La presionaba contra el saco de dormir para buscar alivio. Acabé enrollándome en él y pasé la mayoría del día durmiendo.
Con esta confesión, un astronauta define sus jaquecas continuas, similares a las que padece la mayoría de compañeros de profesión, tal y como acaba de poner en evidencia un nuevo trabajo.
La frecuencia y la forma de manifestación de estos dolores ha empujado a los autores del estudio, dirigidos por Alla Vein, del departamento de Neurología de la Universidad de Leiden (Países Bajos), a solicitar "que las jaquecas de los astronautas se clasifiquen como una categoría independiente entre los dolores de cabeza que se atribuyen a otras patologías o a la homeostasis: la capacidad que tiene el organismo para autorregularse en función de los cambios externos.