Al menos siete personas murieron ayer cuando un suicida se inmoló en una mezquita musulmana chiíta en la ciudad paquistaní de Lahore al detonar los explosivos que traía en el cuerpo, informó un líder chiíta.
Un residente local citó a testigos diciendo que el hombre abrió fuego contra un guardia de seguridad que trató de impedirle entrar en la mezquita, y que después se inmoló en el interior.
El suicida disparó y mató a dos guardias cuando le detuvieron, señaló Basharat a Reuters.
"Tan pronto como entró, se hizo estallar. Las víctimas podrían haber sido más si los guardias no hubieran intentado detenerle. No pudo llegar a la sala de oración, la valentía de los guardias salvó muchas vidas", agregó.
Un responsable del servicio de emergencias privado Edhi indicó que tres de cuatro cadáveres habían sido sacados de la mezquita y que algunas personas habían resultado heridas.
El ataque es el más reciente hecho de violencia religiosa que afectó a Pakistán en los últimos días y ha aumentado los temores a un estallido de la violencia sectaria entre la minoría chiíta y la mayoría sunita musulmana.
Ayer, también, estudiantes islámicos que se manifestaban arrojaron piedras contra la Policía, que los reprimió con gas lacrimógeno en la ciudad de Karachi, al sur del país, antes del funeral de un clérigo pro-talibán asesinado el sábado por hombres armados desconocidos.
Estas muertes siguen a dos sangrientos ataques contra concentraciones religiosas este mes, en los que han muerto más de 70 personas, tanto sunitas como chiítas.
Ataque deja siete muertos en mezquita de Pakistán
El atentado es el más reciente hecho de violencia religiosa en el país.