Por lo menos siete personas murieron, cinco de ellas extranjeras, y otras 70 resultaron heridas en un atentado con bomba perpetrado ayer en la cafetería de la universidad hebraica del monte Scopus, al este de Jerusalén, en un ataque reivindicado por el movimiento islamista radical palestino Hamas.
Según afirmó en un comunicado, el brazo armado del Hamas perpetró el atentado en la universidad hebraica en respuesta al mortífero ataque aéreo israelí del 22 de julio en Gaza, que dejó 15 muertos, entre ellos el jefe de las Brigadas, Ezzedin Al Qassam, Salah Shehadé, y nueve niños.
El atentado se produjo el mismo día en que el gabinete de seguridad israelí adoptó por unanimidad un plan de lucha para impedir los atentados suicidas y un día después de un atentado en pleno centro de Jerusalén, en el que el kamikaze murió y siete personas resultaron heridas.
Desde Washington, el presidente estadounidense George W. Bush también condenó "en los términos más enérgicos" el atentado y urgió a los líderes palestinos a poner fin al terrorismo, dijo la Casa Blanca. La Autoridad Palestina condenó firmemente este atentado en un comunicado oficial.
En tanto, HAMAS advirtió que el atentado, es el primero de una serie de 10 que su brazo armado llevará a cabo en los próximos días. Cientos de islámicos salieron a las calles de Gaza con banderas verdes para festejar el atentado de su autoría, y uno de sus portavoces hizo el anuncio por altavoces.
Osmin González, de cinco años, jugaba con su hermanito Itzo Javier Samudio, de cuatro, este martes, mientras el sonido de las olas entretenía a su abuela Korina de 59 años y a sus familiares.
"Yo estaba jugando con Javier cuando sentimos el temblor y los bloques iban cayendo, mi hermano estaba agarrado de un palo y yo me quedé adelante de la casa", narra con su bracito enyesado.
Mientras jugaban sintieron de repente un fuerte movimiento en la tierra y trataron de entrar a la casa de bloque con madera y fue entonces cuando quedaron atrapados en medio de los escombros, uno con un brazo fracturado y golpes en las piernas y pies, mientras que el otro, Itzo Javier, aún se mantiene internado en el Dionisio Arrocha con una fractura en su pie derecho. Allá en el hospital, Itzo aún estaba adolorido por la fractura y no salía del susto por lo vivido.
Su abuela, Korina Pitti, de 59 años, dueña de la vivienda, dijo: "nosotros estábamos adentro cuando comenzó a temblar y le dije a mi hija vamos a salir, ella me respondió no mamá y cuando me asomé vi como se caía la pared".
Los niños estaban bajo los escombros, añadió a El Panamá América y manifestó que al ver esta situación se desesperó y llamó a sus hijos para que le ayudaran a sacar a sus nietos. Los bloques le cayeron a ambos encima, pero "gracias a Dios no pasó nada que lamentar", expresó aún consternada.
"Cuando todo se empezó a moverse sentimos que ese gran edificio nos caía encima, eran gritos y desesperación que se vivían en los oscuros pasillos", esas fueron las impresiones de muchos de los pacientes que se encontraban recluidos en el Regional Rafael Hernández de la ciudad de David.
"Yo estaba en el quinto piso y al momento todos fuimos desalojados de las camas, los que podíamos caminar bajamos despacito por las escaleras porque las enfermeras nos dijeron que no usáramos el ascensor y los demás eran ayudados por otras personas que no conocíamos", relató César Delgado, paciente de la sala de cirugía interna.
Mientras relataba, el ruido de las sirenas y ambulancias no cesaba. Prosiguió diciéndonos que cuando llegaron a la planta baja fueron sentados en sillas, los que se encontraban en mejores condiciones y los demás en colchones que fueron sacados del hospital.
Allí permanecieron hasta avanzadas horas de la madrugada, "mientras montaban las carpas y nos conseguían las camillas para las más de 200 personas que estábamos allí". "A eso de 1:30 nos consiguieron por fin una cama, dormí un poco, pero hacía mucho frío, por lo que me desperté poco después", nos cuenta.
Eran aproximadamente 22 toldas que fueron suministradas por parte de las entidades públicas y empresas privadas que prestaron su apoyo y cada una tenía un letrero que identificaba la especialidad médica que estaba siendo atendida es esa área.
Los médicos, enfermeras y auxiliares, con sus equipos en mano, mantenían un constante monitoreo a cada uno los pacientes. No sólo en Chiriquí prevaleció el susto. Yasmín Araúz Pimentel, una educadora de Sambito Coto Brus en Costa Rica, indicó que al momento del sismo se encontraba en una iglesia evangélica y salieron de inmediato y observaba como los tendidos eléctricos se movían de manera asombrosa, casi colapsaban los cables.
Por su parte, el sismólogo Eduardo Camacho de la Universidad de Panamá, luego de su recorrido por la provincia de Chiriquí y el distrito de Barú, explicó que el evento sísmico tuvo su origen en la zona de fractura de Panamá, donde hay mayor actividad sísmica en toda la república, ya que más del 70% de los sismos a nivel nacional se producen en esa área.
Señaló que el sismo de ayer guarda algunas características similares con el que se registró en 1934, en el Golfo de Chiriquí, que causó daños en Puerto Armuelles y David, debido que ambos se registraron en la misma zona fuente.
"El sismo de ayer (martes) fue considera de magnitud mediana, debido a que su profundidad es menor de 30 kilómetros, he allí el porqué de tantas réplicas y es probable que sigan ocurriendo por lo menos durante una semana más", agregó.