El tráfico de animales salvajes en Indonesia, plagado de crueldad, ignorancia y egoísmo, acaba muchas veces en la muerte, pero en ocasiones los animales son rescatados y tras un largo proceso recuperan la libertad.
Es lo que ocurre en la pequeña isla de Kotok, un lugar paradisíaco donde los reyes del lugar no son los turistas, sino aves rapaces que se entrenan para volver a volar. La entidad Rescate Animal Internacional tiene allí un centro de recuperación, donde un equipo de veterinarios se esfuerza para curar alas que han sido mutiladas a pájaros.