El Departamento de Estado de EE.UU. junto a las oficinas de Seguridad Diplomática en San Francisco y Los Ángeles y del FBI en Sacramento anunciaron hoy la caída de una red de falsificación de pasaportes con 112 sospechosos implicados.
Esta operación, conocida con el nombre en clave de "deathmatch", es la "mayor investigación hasta el momento sobre la expedición de pasaportes estadounidenses obtenidos de forma fraudulenta", explicó la Oficina de Seguridad Diplomática en un comunicado.
Las autoridades han identificado un total de 112 sospechosos que se enfrentan a penas de hasta 10 años de prisión federal y a los que se acusa de haber utilizado certificados de nacimiento de ciudadanos estadounidenses ya fallecidos para obtener pasaportes de este país.
Entre ellos se incluyen "fugitivos, desertores del Ejército, presos en libertad provisional, personas acusadas de delitos sexuales e inmigrantes ilegales de más de 20 países", explicó la Oficina.
La mayoría ha podido ser detenida o se ha entregado a las autoridades pero, según el comunicado, algunos permanecen aún en paradero desconocido.
Muchos de ellos utilizaron su nueva identidad obtenida gracias a los pasaportes falsos para cambiar de domicilio y empezar una vida en otro lugar y, en algunos casos, ni sus jefes, vecinos o, incluso, mujeres e hijos conocían sus nombres verdaderos.
En la lista de los sospechosos identificados publicada por el Departamento de Estado de EE.UU. en su sitio de Internet hay numerosos nombres latinos, la mayoría de ellos residentes en California.
En el curso de la investigación, que tuvo lugar entre julio de 2005 y agosto de 2008, las autoridades requisaron un total de 80 pasaportes falsos, así como tres armas de fuego, 650.000 dólares en efectivo y un automóvil de la marca Mercedes.
Gregory B. Starr, director del Servicio de Seguridad Diplomática del Departamento de Estado de EE.UU., dijo que este anuncio "culmina tres años de extraordinaria investigación conjunta" entre su departamento y el FBI.
Añadió que la falsificación de pasaportes "es una amenaza a la seguridad de EE.UU." pues aquellos que obtienen este documento fraudulentamente "podrían perpetrar otros actos ilegales, incluidas acciones terroristas".