Desde el 1 de enero las autoridades de Berlín, Colonia y Hanover limitan estrictamente el ingreso de autos contaminantes al centro de las ciudades.
En Berlín, la zona de prohibición abarca casi 90 kilómetros cuadrados del área central de la ciudad.
Casi todos los servicios y buena parte de las zonas de residencia están dentro, con lo que la restricción se transforma en una virtual prohibición de circulación de autos viejos.
En esa ciudad circulan alrededor de 1.5 millones de vehículos; de ellos unos 190,000 son considerados altamente contaminantes, ya que no poseen catalizadores modernos y no cuentan con motores Diesel sin filtro de partículas.