PANAMÁ es un país que invierte gran cantidad de dinero en la educación, sin embargo, la calidad es muy baja. Este año 2006, el presupuesto destinado para la enseñanza es 507 millones de dólares, el más alto la historia del país. Mientras no hay resultados.
Sin embargo, los países más ricos del mundo están gastando más de US$1.000 millones al año en educar a los niños pobres; pero quizás estos no están aprendiendo mucho.
Los auditores del Banco Mundial, el mayor donador a la educación primaria, han concluido que el banco está tan preocupado por aumentar el acceso a las escuelas que presta poca atención a mejorar la calidad.
En un informe programado para salir en una fecha propicia para persuadir a los líderes mundiales reunidos para la cumbre del Grupo de los Ocho en Rusia, el Grupo Independiente de Evaluación del Banco advierte a los países donantes que su estrategia podría estar resultando contraproducente al darles a más niños acceso a la educación al tiempo que crea expectativas de bajo desempeño.
"Estamos construyendo un mundo de personas que no están educadas y no lo saben", dijo Dean Nielsen, principal autor de la evaluación, que analizó 15 años de gasto.
Esto es dañino porque deja a los países pobres con la falsa creencia de que están volviéndose más competitivos en términos económicos, y los países más ricos gastan todavía más dinero en enseñar las habilidades básicas en grados más elevados, cosas que los chicos debieran haber aprendido antes, dijo Nielsen.
El informe de auditoría se centró en programas del Banco Mundial, y concluyó que sólo 20 % de los proyectos de educación primaria financiados por el banco en los últimos 15 años están explícitamente diseñados para mejorar el desempeño de los alumnos.
No obstante, el problema es más amplio, ya que el énfasis en expandir el acceso proviene de la Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas en el 2000, que estableció una meta de asegurar ``que todos los niños y niñas finalicen un curso completo de educación primaria"" para el 2015.
La meta de la ONU no hace mención alguna sobre la calidad de esa educación, dijo Nielsen.
Se espera que el presidente George W. Bush y los otros líderes del G-8 reunidos en San Petersburgo refuercen esa política, al pedir a los países apoyar una iniciativa de educación para todos de vía rápida que canalizaría más donaciones a las metas de la Cumbre del Milenio.
El Banco Mundial suministra alrededor de la mitad de los US$1.500 millones donados en todo el mundo para ayudar a la educación primaria, dijo Nielsen.
Los datos del Ministerio de Educación son claros y reconocen que en la educación preescolar, existe una demanda por atender 60,387 niños y niñas con deseo de una mejor condición de vida, ya que la educación es la base para salir de la pobreza, pero un 44.6% no tiene acceso a ella. La situación de la educación preescolar es preocupante, al igual que en la premedia en donde no reciben educación un 35.5%, es decir, 65, 022 jóvenes que deben incorporarse a este nivel.
En el segundo nivel de educación falta por atender un 56%, representado una población de 101, 880 estudiantes de edades comprometidas entre 15 a 17 años.
Ayuda millonaria a escuelas no mejora el desempeño
Mejorar la educación a nivel mundial es un trabajo entre la sociedad civil, entidades financieras y Gobiernos.