Oriente Medio tiene "hambre de libertad", consideró ayer el presidente de EE.UU., Barack Obama, que instó a responder de modo pacífico a las manifestaciones pro democracia en la región y criticó duramente a Irán por su represión.
En este sentido, se mostró muy crítico con las autoridades iraníes, de las que subrayó que al tiempo que alababan las manifestaciones en Egipto como una sublevación contra un régimen pro occidental, han suprimido con violencia y encarcelamientos intentos de concentraciones similares en su propio país.
"Me parece irónico que el régimen iraní pretenda celebrar lo que ha ocurrido en Egipto, cuando su comportamiento contrasta directamente con Egipto: han abierto fuego y golpeado a gente que intentaba expresarse de manera pacífica en Irán", declaró.
Obama expresó su "esperanza de que sigamos viendo cómo el pueblo iraní tiene la valentía de poder expresar su sed de más libertad y un gobierno más representativo".
No obstante, subrayó que EE.UU. "no puede dictar lo que ocurre en Irán", como tampoco puede hacerlo en el resto de Oriente Medio.
"Al final, lo que ocurra en esos países vendrá dictado por sus ciudadanos", subrayó.
Además mencionó las grandes manifestaciones que han causado en las últimas semanas la caída de los presidentes Zine el Abedine Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, a las que puso como ejemplo frente a lo que ocurre en Irán.
"El mundo está cambiando", aseguró el presidente estadounidense, en momentos en los que las protestas se extienden a otros países de la zona, como Yemen, Argelia o Bahrein. Una nueva generación de jóvenes busca mayores oportunidades, educación y perspectivas de alimentar a sus familias.
"Ustedes", dijo, en referencia a los mandatarios de la región, "tienen que ir por delante del cambio; no pueden quedarse atrás".
"Esto es especialmente verdad cuando hoy día cualquier persona puede utilizar un teléfono móvil inteligente o una cuenta en una red social para ponerse en contacto y movilizar a miles de personas.