Cifras
- 100,000 personas, se cree, han muerto en Siria desde 2011.
- 59 votos de indecisos habría en el Senado si la votación hubiera sido ayer, según “The Washington Post”.
- 435 sondeados en la Cámara baja, solo apoyarían 17.
Circunstancias
- Permiso
- Una ley federal que data de 1973, la llamada Resolución sobre Poderes de Guerra (“War Powers Resolution”), establece que es el Congreso es el que debe autorizar una guerra”.
- Mensaje
- “Esto no es Irak y no es Afganistán”, afirmó Obama, al explicar que la misión será “enviar un mensaje claro” al Gobierno sirio y debilitar sus capacidades para el uso de armas químicas “tanto ahora como en el futuro”.
- Respuesta
- El secretario de Estado, John Kerry, ha evadido aclarar cómo respondería Obama si el Congreso no le da luz verde.
Barack Obama inició un viaje a Suecia y a la cumbre del G-20 en Rusia, en medio de su ofensiva para lograr el apoyo de aliados internacionales y del Congreso a su decisión de lanzar un ataque “limitado” contra Siria en represalia por el supuesto uso de armas químicas.
Obama partió anoche hacia Suecia, donde realizará una visita oficial hoy y mañana antes de viajar a Rusia para asistir a la cumbre del G-20 en San Petersburgo.

“Seremos mucho más efectivos y mucho más fuertes si tomamos una acción juntos como nación”, destacó Obama al pedir al Congreso que emita un voto “rápido” y mostrarse confiado en que logrará la autorización que ha solicitado a los legisladores para atacar Siria.
El mandatario recibió en la Casa Blanca a los principales líderes del Congreso y consiguió algunos apoyos importantes, como el del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.

La acción militar en Siria “es algo que Estados Unidos, como país, necesita hacer”, dijo Boehner a los periodistas, mientras que la líder de la minoría demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, aseguró que existen pruebas claras de que el régimen sirio perpetró el ataque con armas químicas contra civiles el pasado 21 de agosto.
No obstante, el influyente senador republicano John McCain, a cuya ayuda ha recurrido Obama para obtener el respaldo del Congreso, comentó en declaraciones a la cadena CBS que tiene dudas de apoyar una intervención en Siria si esta es demasiado limitada.
Numerosos legisladores, tanto republicanos como demócratas, están indecisos y otros han expresado ya claramente su rechazo a un ataque, por lo que por ahora resulta difícil augurar lo que ocurrirá cuando se produzca la votación, probablemente a partir del 9 de septiembre, fecha del fin del receso veraniego del Congreso.
“Todo el mundo entiende que la aprobación de una resolución es una batalla cuesta arriba”, resumió el portavoz de Boehner, Michael Steel.
Con Obama de viaje hasta el viernes, el papel de su vicepresidente, Joe Biden, en los esfuerzos para convencer a los congresistas se prevé crucial.
De hecho, el vicepresidente canceló un viaje a Orlando (Florida) que iba a realizar mañana para dar un discurso sobre educación, según informó su oficina.
Además, el jefe de Gabinete de Obama, Denis McDonough, ha reclutado para que se sumen a la campaña en favor de un ataque contra Siria a antiguos asesores del presidente como David Plouffe, a su ex secretario de prensa, Robert Gibbs, y al exportavoz del Consejo de Seguridad Nacional Tommy Vietor.
Partidario
En el exterior el aliado más firme de Obama por ahora parece ser el mandatario francés, François Hollande, quien dijo que las acusaciones del presidente sirio, Bachar al Asad, de que habrá repercusiones en caso de una intervención refuerzan su voluntad de actuar.
“Espero que juntos encontremos un lenguaje común ante este dictador”, recalcó en alusión a Al Asad desde París el presidente alemán, Joachim Gauck, quien transmitió la confianza de la canciller Angela Merkel en que en la cumbre del G-20 va a ser posible llegar a un acuerdo internacional sobre cómo responder a Siria.
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, indicó ayer en una conferencia telefónica con congresistas demócratas que Washington ya tiene el apoyo para una intervención militar en Siria de países como Francia, Turquía, Arabia Saudí, Kuwait o Emiratos Árabes Unidos.
También este lunes Obama habló por teléfono con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, con quien coincidió en que el uso de armas químicas en Siria “es una grave violación de las normas internacionales y no puede ser tolerado”, según indicó la Casa Blanca en un comunicado.
Abe y Obama “se comprometieron a seguir en estrechas consultas sobre las posibles respuestas de la comunidad internacional” a ese uso de armas químicas.
Obama celebrará varias reuniones bilaterales con otros líderes durante la cumbre del G-20, aunque la Casa Blanca no ha revelado con quiénes, y se da por hecho que estarán dominadas por el asunto de Siria.
División
El Congreso de EE.UU. inicia una serie de audiencias sobre la violencia en Siria, previas al voto sobre un posible ataque militar contra ese país y cuyo resultado, por ahora, no está garantizado.
Como antesala al debate y voto sobre Siria la próxima semana, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU. celebrará una audiencia sobre la petición del presidente Barack Obama de que autorice el uso de la fuerza contra ese país.
La audiencia contará con la participación de los secretarios de Estado, John Kerry, y de Defensa, Chuck Hagel, así como del jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin E. Dempsey.
Hoy el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes celebrará una audiencia sobre el tema con Kerry. Durante la tarde, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado hará otra, a puerta cerrada, para recibir informes clasificados.
La Cámara baja comenzará el debate del asunto cuando reanude sus sesiones la próxima semana, en unos momentos en que ambos partidos, el Republicano y el Demócrata, están divididos sobre si Washington debe o no intervenir en el conflicto civil en Siria que estalló en marzo de 2011 y se ha cobrado la vida de al menos 100,000 personas.
El Congreso está fragmentado en cuatro bandos: los partidarios del ataque, los opositores, los que se inclinan en contra y los indecisos, que exigen un plan de acción claro y que Obama logre una amplia coalición internacional para esta misión.
Aunque la administración Obama argumenta que no requiere constitucionalmente el permiso del Congreso, un “sí” del Legislativo le daría un importante espaldarazo político. Aun así, el Ejecutivo tendría un plazo de 60 días para lograr la venia del Congreso.