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Benedicto XVI, polémico papa

Durante sus cuatro años como líder del catolicismo mundial ha mantenido posturas claramente ofensivas para numerosos e importantes colectivos religiosos sociales y étnicos.


El Pontificado de Benedicto XVI cumple hoy su cuarto aniversario y el Papa lo celebrará en la intimidad, de la residencia de Castel Gandolfo, con el único acto público del rezo del Regina Coeli, mientras prepara sus visitas a Tierra Santa y a los damnificados del terremoto de Los Abruzos.

El Obispo de Roma, que acaba de cumplir 82 años, es una persona de “gran sensibilidad, gran humanidad y de preocupación por los demás”, precisó su portavoz, Federico Lombardi.

El Papa teólogo también ha puesto entre los objetivos de su Pontificado la recuperación de la identidad cristiana, especialmente en la cada vez más secularizada Europa.

 

No se descarta que convoque este año a un nuevo consistorio para la creación de cardenales, visto que el número de purpurados que pueden elegir Papa en un cónclave (menores de 80 años) ha descendido y son 116, cuatro menos del tope de 120 establecido por Pablo VI.

Benedicto XVI deja atrás un año en el que ha vivido momentos muy delicados y difíciles, que le han acarreado críticas desde el mundo judío, político internacional e incluso desde dentro de la iglesia Católica.

Durante sus cuatro años como jefe del Estado de la Ciudad y líder del catolicismo mundial ha mantenido posturas claramente ofensivas para numerosos e importantes colectivos sociales, religiosos y étnicos.

 

Desaciertos.
Las comunidades indígenas latinoamericanas -el 10 % de la población- se sintieron instrumentalizadas y heridas en su dignidad durante el viaje de Benedicto XVI a Aparecida (Brasil) en 2007 para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, cuando afirmó que la vuelta a las religiones precolombinas no era un progreso, sino un retroceso y una involución hacia el pasado.

En el mismo viaje acusó veladamente a los nuevos líderes políticos latinoamericanos de autoritarios, de estar sometidos a ideologías superadas y de no actuar en concordancia con la visión cristiana del ser humano y de la sociedad.

Con la decisión de readmitir en la “comunión eclesial” al arzobispo Richard Williamson, quien negó la existencia del holocausto, provocó la indignación de los judíos.

 

Por otro lado, miles de musulmanes se sintieron ofendidos cuando el Papa en el discurso de Ratisbona, en septiembre de 2006, afirmó que Mahoma no trajo más que males al mundo, ya que impuso la fe con la espada y proclamó la “Guerra Santa”, al tiempo que vinculó al Dios del islam con la violencia y la irracionalidad.

En el documento vaticano de julio de 2007, que identifica la Iglesia de Cristo con la iglesia Católica, a la que considera la única verdadera y que califica a las iglesias Ortodoxas como Iglesia imperfecta y niega que las iglesias de la Reforma sean Iglesia provocó que los ortodoxos , protestantes se vieran discriminados por el Pontífice.

Los cristianos conciliares han visto frenadas pocas de las reformas eclesiales y litúrgicas del Vaticano II cuando Benedicto XVI instauró la celebración de la misa en latín según el rito tridentino de manera ordinaria y reintegró en la iglesia católica a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, de monseñor Lefebvre, defensora de la Iglesia del “ancien régime” y contraria a la libertad religiosa.

 

Por último, los africanos se han sentido muy ofendidos por las declaraciones del Papa durante su viaje a Camerún y Angola contrarias al uso de los preservativos. “Éstos, dijo, no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan todavía más. Tal aseveración provocó la reacción del Parlamento belga, quien pidió a su Gobierno que condenara unas declaraciones tan inaceptables y que expresara su protesta al Vaticano.


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355011
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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