El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha decidido poner en práctica una estrategia espartana para cerrar la crisis por la que atraviesa su Gobierno: "encerrarse" de forma indefinida con sus socios hasta hallar una salida pactada.
Con esta peculiar medida, que se pondrá en práctica a partir de las 20:00 horas del próximo domingo, Berlusconi trata de superar las divisiones que existen en el seno de su coalición y frenar las amenazas de ruptura.
La idea de poner fin con un "encuentro sin límites" de tiempo a las diferencias avivadas por los reveses electorales en los recientes comicios europeos y locales se adoptó tras una larga reunión y gestos de distensión.
A la reunión asistieron los aliados más díscolos de la alianza de centroderecha, el líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, y el secretario de Unión de los Democristianos y de Centro, Marco Follini.