En el desarrollo del evento se estableció que más de 100,000 especies de flora y fauna han desaparecido en los últimos cinco años en América Latina por la deforestación y degradación de suelos.
Castro aseguró que esta situación sólo se puede revertir mediante una comprensión exacta de la relación entre un desarrollo sostenible y el medio.
Aseguró que entre las conclusiones más importantes del evento está la necesidad que el inversionista privado se comprometa con la conservación del ambiente.
Por su parte Gonzalo Echagüe, del Consejo Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), puntualizó que aún la responsabilidad social de las empresas no es vista como parte de la inversión y la competencia.
"Es necesario que ello sea integrado a sus estrategias corporativas, para alcanzar un desarrollo sostenible", enfatizó.
Planteó que una empresa no podrá hacer negocios en una sociedad que no sea sostenible.
Alegó que el evento constituyó una gran oportunidad para que Panamá tuviera un papel protagónico en materias como el cambio climático y el desarrollo sostenible.
Al analizar las políticas de biodiversidad de la región, Catalina Toro, de la Universidad Nacional de Colombia, dijo que en los últimos 14 años existe una agenda que busca una consideración más equitativa.
Alegó que la pérdida de fauna y flora ha provocado que los gobiernos promuevan políticas más eficientes de conservación del ambiente.
También la pérdida de especies ha obligado a los gobiernos a aprobar leyes más duras.
De acuerdo con cifras estadísticas, Panamá ha perdido en el último siglo tres millones de hectáreas de bosques naturales y miles de especies animales a manos de depredadores, la población pobre y la industria mal concebida.
Entre los años 1992 y 2002 se perdieron más de 330,000 hectáreas a causa de incendios forestales y tala ilegal.
Durante el evento también se analizó la necesidad de establecer políticas reales para conservar los recursos hídricos.
En este sentido algunos expertos vaticinaron para los próximos años una crisis de abastecimiento de agua en el área metropolitana.
Por esta situación la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha propuesto la ampliación de la potabilizadora de Miraflores, a un costo de B/.30 millones, para hacer frente a esta situación.
También se discutió la necesidad de crear mayores espacios públicos en el área de la ciudad de Panamá, a través de un reordenamiento urbano.
Entre 1992 al 2000 se produjo una pérdida de cobertura forestal de 330,569 hectáreas.
Esto se traduce en una tasa anual de deforestación del orden de 47,158 hectáreas.
Entre tanto, la población urbana de Panamá ha crecido a una tasa de un 3.2% entre 1980 y el 2000.
Para el 2001 los desechos generados ascendieron a 1,463 toneladas diarias y una cobertura de recolección del 75%.