Gran Bretaña acordó ayer enviar tropas a zonas peligrosas cerca de Bagdad, un paso político arriesgado para el primer ministro Tony Blair, que podría sufrir repercusiones negativas si la cifra de víctimas empieza a crecer.
El secretario de Defensa, Geoff Hoon, indicó que unos 850 efectivos serían trasladados al norte por un período de semanas, y no meses, para permitir que las tropas estadounidenses se enfrenten a los insurgentes en otras partes de Irak.
Los jefes militares estadounidenses pidieron a las fuerzas británicas que se trasladaran a zonas volátiles cerca de Bagdad para que sus tropas puedan enfrentar a los insurgentes en puntos conflictivos como Faluya, antes de las elecciones.
La Casa Blanca saludó la decisión de Londres y alabó los "tremendos sacrificios" hechos por Gran Bretaña y otros países de la coalición.
La decisión de Blair de trasladar a las tropas británicas para apoyar a las fuerzas estadounidenses demuestra su determinación para continuar en el camino que tomó acerca de la guerra, a pesar de los enormes riesgos políticos, según analistas.
La perspectiva de más víctimas británicas y de Londres, siendo culpado por las muertes civiles, podría socavar aún más el apoyo entre el Partido Laborista y la opinión pública, a un primer ministro ya afectado por el tema de Irak.
"El punto de vista de Blair es que una vez que estás allí y has hecho tal compromiso, entonces no puedes detenerte en los detalles".